Publicado en Letras muertas, Poesía, Un poco de Fe

Aprender… Amar…

¡Detente!, toma un respiro; está carrera infructuosa que pretendes continuar con tal de huirle al amor, no tiene sentido.

¡Detente!, toma un respiro; nada obtienes con blindar tu corazón a los sentimientos, terminarán haciendo daño.

Este juego arreglado para tu beneficio igual desgasta y no hay mérito en proteger a otros de tus pasiones; terminar cansado y solo. Al final has perdido.

La vida es la suma de todas tus batallas.

¿Para qué un corazón tan duro donde no nacen sentimientos?

 

Jag

Publicado en Poesía, Un poco de Fe

Gente

 

Yo también soy gente que protesta sin darse cuenta, con pasos firmes sin mirar a nadie, con rostros fuertes e imperturbables, que no dicen una palabra porque no saben la correcta.

Gente que se encierra en su mundo al salir de casa, que se blinda contra todo y todos, que se defiende de la calle o el trabajo porque los consume, porque corren por sus vidas en la selva de concreto.

Gente que protesta sin darse cuenta que somos miles en la misma causa, universos activos que se fruncen y lastiman cada mañana que abandonan el resguardo del hogar.

Gente que protesta con hombros cansados, con manos ásperas, con pies pesados… Con almas desprotegidas y pasivas que se esconden de la indiferencia del mundo.

Yo también soy gente que madruga para ganarle un segundo al tiempo, para dejar los hijos en el colegio, para correrle al transmilenio, para hacer la cena, para verme con ella, para hacer la vida y salir de la jaula.

Gente que protesta sin darse cuenta que cada noche corre presuroso a casa, al calor de los suyos, gente que viviendo su vida reprende al mundo que lo absorbe.

Jag

 

Publicado en Poesía, Un poco de Fe

Calma

Quiero entregar mi corazón, mi alma y mi destino, al fiel y reposado sendero del Altísimo que no admite mis pecados y me salva por mi fe y mis obras…

¿Y dónde quedará mi naturaleza humana y el libre albedrío?

Quisiera un lavado cerebral para despertar sin mancha, sin preceptos que me inclinen a mis ya marcadas decisiones; desconectar de una vez por todas mi inconsciente de la razón…

¿Y la experiencia dónde queda?

O tal vez una hipnosis profunda para inhibir prejuicios, para desvincular traumas de mi deteriorada psique, para inocular los cuestionables valores morales que rigen nuestra sociedad…

¿Y la conducta heredada, los valores familiares, dónde quedan?

Todo queda en un despertar y amanecer nuevo, con vigor y determinación. La consigna grabada en la mente y el compromiso de ser fiel a mí mismo.

Jag

Publicado en Letras muertas, Poesía

Amanecer junto a ti

 

Una taza de café caliente, mañana fría.
Mi mano reposando sobre tu vientre, tibio.
Tu sonrisa serena, sueño de ángeles.
Al abrigo de un nuevo día, juntos.

 

Atrás queda el cansancio del día, el correr de la gente que me aleja de ti. Las mil labores que entretienen mi mente y hacen de tu recuerdo la esperanza por verte pronto. Atrás queda el desaliento, queda el mundo.

 

Un beso desde al alma, sin palabras.
Un abrazo protector que reconforta.
Tu sonrisa que me guía a la calma.
Siempre juntos cuando llega la noche.

 

Nace la paz de nuestros mejores deseos, alimento del alma y cuerpo, nacen de ti y de mí los mejores momentos. Nos aislamos del mundo para vivir el nuestro, paraíso eterno donde vivimos plenos.

… Y cuando callas tú alma para retomar tus sueños, reposo mi ceño sobre tu pecho… Y entre el silencio… Despierto en tu lecho, siempre de madrugada.

Jag

Publicado en Poesía, Un poco de Fe

Ira

 

Una dosis de veneno,
un bala de recuerdo,
puñal que desgarra mi alma como desollándome en vida…

…Así son los recuerdos desde tu partida.

 

Fuego despiadado que arrasa los vestigios de amor,
condena eterna,
tortura a muerte sin llegar a ella…

…Así son los días desde que no te tengo.

 

Maldita inconsciencia la que me mantiene vivo,
maldito camino que recorro sonámbulo,
maldita miseria vivir esta vida.

…Perdí la cordura sin darme cuenta, no tengo aliento para seguir vivo.

 

Jag

Publicado en Poesía

Beso Francés


Comparte tu boca junto a la mía, que sean mis besos miga de pan y tus labios los que se guían, pierde el sendero que sigues a tientas para encontrarlo discreto con tu lengua.

Dame de tu boca, de besos sedienta, mientras que huyo y rehuyo de tus labios con mi lengua. Dame tus besos sensuales que colman de placer nuestros sentidos, que yo te responderé con los labios míos.

Toma mis labios que mueren por los tuyos; lento y sin prisa, tenemos una vida para disfrutarnos, hagamos de nosotros devotos a un beso que cada vez sea más intenso.

Aprendo tu lenguaje en cada lección, aprendo del ritmo que musitas con suspiros; exploro el deseo que nos une. Aprende mis señales, que entre más te beso más nos reconforta.

Toma mis labios, de ti enamorados, por el beso que nos ciega mientras se desliza sensual nuestro deseo. Abre tu boca que a mi lengua clama, cierra tus ojos y cae en desenfreno, mientras nuestros cuerpos responden al placer de besarnos.

Jag

Publicado en Letras muertas, Poesía

Hermética

 

Refundes la mirada en tu mundo incomprensible, buscando respuesta al agobio de tu alma. Incógnitas que se extienden desde tu corazón atribulado hasta más allá de la niebla que ciega tus ojos.

Yo no puedo más que secar las dudas que se represan en tus párpados…

y aun así, fluye tu lamento.

Sellas tus labios tratando de callar el dolor que nace en tu alma. Un intento infructuoso que se escapa con cada sollozo, con cada suspiro que se desprende desde el fondo de tu pecho.

Yo no sé más que repetir frases de consuelo…

y no alivio tu tormento.

Llevas el mundo a cuestas, arrastrando más carga de la que soporta tu cuerpo. Huesos quebrantados de tanto hacer frente a los golpes de la vida. Llagas abiertas sin tiempo para sanar.

Yo no puedo más que vendar tus heridas…

y no soy más que un simple paliativo.

…Te aferras a mí para encontrar en mi pecho donde posar tu mejilla y detener el cauce de tus lágrimas. Buscas en mis brazos el sostén de tu cuerpo agotado y en mis palabras el silencio que enmudece tus labios.

…Yo no puedo hacer más que extender mis manos abiertas para sostener tu corazón…

y no es suficiente.

…Vienes a mí en busca de refugio, hasta secar tus lágrimas, hasta sanar tus heridas, hasta fortalecer tus alas, hasta saciar tu sed, hasta gritar tu alma, hasta reencontrar tu camino…

…Yo no puedo más que esperarte siempre…
…Yo no puedo más que aguardar paciente…

…Nunca has dejado que cuide de ti…

Jag

 

Publicado en Poesía, Un poco de Fe

Aún ahora…

 

 

Me gusta refundir la mirada entre los nubarrones buscando un poco de luz. Aspirar la brisa que baja de la montaña y moja mi rostro cada fría mañana.

Buscar entre sombras ojos taciturnos que reflejen los míos…

…Me gusta esperar que amanezca para descansar mi alma…


Me cuesta creer que me aferro al mundo; aún ahora que me haces parecer que no existe.

Jag

Publicado en Hijas, Poesía

Tommy

De profundo negro son sus ojos, brillantes y alerta. Largas orejas, que oscilan al vaivén de sus pasos, desprendiendo alegría. Mirada altiva y rubios rizos al viento. Así era Tommy desde pequeño. Siempre buscando juego, halando las cobijas recién tendidas y correteando palomas en el parque.

Tommy se perdió en la última despedida… se quedó en casa junto a mí. Junto a los peluches de niña, las fotos borrosas, la ropa vieja, la cómoda y una cama sencilla… nos quedamos en mutua compañía con todas las cosas que ya sobraban en la vida de mi hija o que no tenían cabida en su nuevo apartamento.

Siempre despierta antes de las cinco, ansioso con ganas de salir a estirar sus patas y brincar como conejo. Con su ladrido nos despertaba hasta salir al jardín. Aún despierta a las cinco, pero aprendió a latir, aprendió mesura para no incomodar a un viejo como yo.

En las tardes lo acompaña soledad y en las noches somos tres. Nos acostumbramos al paseo silencioso, sin necesidad de collar, ninguno pretende escapar del otro… al fin y al cabo somos las últimas cosas viejas por aquí.

Su mirada, ahora entristecida, disputa con las ondeantes orejas que rebosan de alegría cuando me ve llegar. Me espera en el alféizar sin derrochar euforia, espero verlo al dar vuelta a la esquina, sin demostrar mucha alegría.

Tommy guarda silencio cuando me acompaña en la sala, se apoya junto a mis pies y disimulado mueve su cuerpecito para recostarse plácido mientras termino el café. Otras veces le puede más la curiosidad y, escurridizo, busca apoyarse en mi regazo hasta meter su trompa entre las páginas del libro y yo.

…Tommy se acostumbró a mí o yo me acostumbré a él… el caso es que mi mano siempre busca su cabeza para sentirme menos solo y él busca mi mano para recordárnoslo.
Jag