Publicado en Letras muertas, Un poco de Fe

Un ángel de paso

Estoy rota en mil pedazos tras tu partida.
Me atormenta el eco de tu llanto en medio de la noche.

Qué impotente he sido en estos días.
Nada comparado con la protección que te brindé
cuando estabas en mi vientre
o las noches que despertaba al ver tu frágil e inquieto cuerpo pedir ayuda.

El amor que tenía sin ver tu rostro,
hoy es dolor por verte y perderte.

Imposible vivir esta muerte en vida,
si mi cuerpo no sabe de tu adiós.
Si mi vientre quedó marcado con tus pasos.
Mis pechos henchidos no dejan de sangran el néctar que era tu alimento.
Mis brazos acunados sufren por tu ausencia
y el recuerdo de tus pequeñas manos, asidas a las mías,
es una herida que duele, eterna, sobre mi piel.

Te vi tras el cristal en tus últimos primeros días.
Sé que tus ojos me observaban,
llevándose en ellos toda el alma mía.

Jag

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Publicado en Letras muertas, Poesía

Virginal

La joya que preservó con recato por tantos años, en la falaz idea de un hombre perfecto —y que en silencio ocultaba del desliz juvenil que comprometió su cuerpo, más no su alma— estaba expuesta en su libido, como una tentación que la atormentaba. Y hacía sentir en su piel el sensual deseo de entregarse al hombre que pretendía; aunque él, no llenara sus expectativas.

Las antiguas evasivas respecto a: Conservarse sin mancha hasta el día de su boda; los proyectos pendientes que postergaban sus deseos; el paso del tiempo —tácita— respecto a sí misma. Despertaron de pronto en su mundo y con ellas las dudas referentes a su nueva perspectiva de vida. El poder, o no, corresponder con creces a las nuevas responsabilidades.

Su afán de ser madre antes que el tren partiera de la estación, llevándose su lozanía, y sin darse cuenta perdiera atractivo hacia los hombres —que siempre desplantó con sus elaboradas disculpas—.

No hubo tiempo para seguir con la indecisión, ni encontró una excusa que la satisficiera. Cada día era mayor el llamado de su instinto y sus razones se convirtieron en falsos fundamentos.

… Su piel ardía en ansias, confundiendo sus intenciones con el deseo lujurioso.

…Sus labios mitigaban las ganas con el roce involuntario y solapado de su lengua.

… El calor de la juventud se dispersaba sobre su vientre hasta erguirse en su pecho.

… Sus mejillas ruborizadas con sutil delicadeza, una confusa mezcla de inocencia y vergüenza, disimulaban el temor que produce ceder a sus principios por consentir la idea de ser un vientre fecundo.

…Sus ojos, expectantes, abstraídos. Ellos, se limitaron a contemplar el cielo que la hizo presa.

Jag

Publicado en Hijas, Letras muertas, Poesía, Un poco de Fe

Destinos

No soporto la idea de tu ausencia como premisa para continuar la vida. Guardar los años vividos en el desván del recuerdo y hacer de nuestras vidas un distanciar paulatino.

¿Cómo serán mis días sin tenerte aquí?
¿A quién serán tus nuevas promesas?

Fijas tu mirada en el horizonte que conquistas, aligeras el paso para hacerte a tus metas y dejas atrás un mundo que te vió crecer… dejas atrás mi mundo.

Un destino inequívoco, labrado desde tus primeros años.
Hasta aquí llegan mis pasos, desde aquí empiezan los tuyos.
Me consuela saber que me llevas en el alma… Me conformo con verte en la distancia.

No soporto la idea de abandonar mi niña para alentar el fuego que te hace mujer

Jag

Publicado en Un poco de Fe

Evolución


Todo cambia. Ya sea por complacencia de la vida o por disposición del tiempo.

Siempre para bien. Así te marches con trozos de tu corazón en las manos o un nudo en la garganta.

Una vida construida con experiencias que edifican la esencia y te marcan límites que pronto quieres rebasar.

Todo cambia. Crece con cada mañana y te hace distinto de quien fueras ayer. Un desconocido que se reinventa con sus aciertos y se fortalece tras cada caída.


Jag

Publicado en Letras muertas, Poesía, Un poco de Fe

Esta tonta manera de amar

Esta tonta manera de amar. De declarar mi amor y seguir siendo un amigo; de consolarla en las tardes y morir de dolor en la soledad de mi noche.

Este amor sincero. Que no tuvo eco en su alma y se aferró estúpidamente a un beso que se escapó furtivo tras unas copas de vino y el dolor en su pecho.

Mis brazos aferrados a la ausencia que siempre fue su compañía. Mis recuerdos fueron soñarla mía, cada que tropezaba y caía, estar de su lado… tendidos en el suelo hasta el nuevo día.

Mis recuerdos fueron creer que era “yo” aquellos que amaba y sentirme culpable por quienes daño le hacían.

Mis recuerdos fueron fantasía, ilusiones lastimeras de un amor no correspondido.

Jag