Publicado en Poesía, Un poco de Fe

Celda

No distingo tu rostro, los pliegues de tu piel hablan de un pasado.

Un rostro transfigurado por el peso de los años.

Mis manos tratan de seguir las cicatrices que se refunden entre tus arrugas.

Una piel resquebrajada por la inclemencia de los años.


Ojos vidriosos y cansados que retratan la amargura de tu alma.

La tristeza inmersa en esa caricatura que fue tu vida.


…Te miro con asombro. Palidezco al ver en el reflejo del espejo y desconocer mi propio rostro. Verme como un extraño. Saberme un desconocido. Abatido ante el olvido al que me he condenado.

Mis manos atadas a falsos grilletes que nunca dejaron erguir mi espalda.

Jag

Publicado en Premios, Sin categoría

Lo que no se ve de lo que hacemos.

No fue despertar una mañana con el deseo de hacer empresa y lanzarse al mundo. Cumplir 50 años es un camino que se recorre a diario.

Desde 1969, el anhelo de un hombre, don Elberto Arévalo, se convirtió en un constante empeño de planear cada día, cada noche; de luchar contra las adversidades en los tiempos difíciles; de no perder la esperanza a pesar de los fracasos; de no ufanarse cuando la suerte le sonreía.

Sin embargo, era necesario fortalecer los pilares que soportarían la estructura de la organización. No sólo con conocimiento, sino con actitud emprendedora. Esto se logra con la experticia de otros grandes soñadores que, junto a él, llegaron a construir este gran equipo.

Así nace una empresa: Helbert y compañía, con valentía, dedicación y locura.

Así se hace empresa: Con esfuerzo, compromiso y responsabilidad.

Así prevalece una empresa: Con visión, estrategias y metas claras.


UNA EMPRESA SE MIDE POR LA CALIDAD DE VIDA DE SUS EMPLEADOS Y SU RESPONSABILIDAD SOCIAL.


Helbert y compañía no son sólo una edificación imponente, tecnología de punta, personal altamente calificado, productos de calidad y compromiso social inquebrantable.

Helbert y compañía es una familia. Un equipo humano que crece y se fortalece en el interior de esas paredes, donde cada uno de sus integrantes dedican sus talentos innatos, sus conocimientos, su dedicación y compromiso en cada labor asignada, en cada producto.

Es una familia que sin importar el ir y venir de la vida, han hecho frente a sus diferencias y las dificultades personales. Y sienten a la compañía como parte de sus vidas, donde pueden construir sus sueños.

Helbert y compañía es más de lo que se puede ver con los ojos bien abiertos. Es más que sus colaboradores y sus familias, más que sus proveedores y distribuidores. Para poder entender es necesario inferir dentro de su infraestructura y conocer a cada uno de los hombres y mujeres que dan vida al corazón de la empresa.

Lo que no se ve de lo que hacemos. Todos esos mundos que se escapan de la vista del incauto en una sociedad capitalista, donde el producto es primero y el equipo humano después.

Detrás de un producto Helbert, hay hombres y mujeres que inician sus labores con una bebida caliente, que comparten sus descansos, dispersan sus mentes con actividades deportivas o amenas conversaciones. Pero siempre aunando fuerzas para cumplir con las metas propuestas y enalteciendo el nombre de la empresa.

¡Felicidades Helbert por tus cincuenta años!

Jag

Publicado en Poesía, Un poco de Fe

Sociedad


Estaba allí.
Mendigando miserias.
Las mismas que llenaban su exigua vida.
Un saco de huesos hastiado de la grandeza humana
donde no penetra el frío a sus entrañas porque el cuero se hizo costra.

El rumbo lo trazó casi inocente y lo soporta agónico en sus finales dias; en la pabesa de un porro quemó sus sueños y la esperanza se desvanece confundida entre la bruma.

El dolor lo disuelve con tragos de etílico y el hambre la apacigua con gále. Una línea blanca, con ladrillo y cemento, aspira ser la dosis exacta que catapulte su fatal destino.

Un rostro olvidado,

sin rastro de sí mismo,

deambula a hurtadillas abrigado por la muerte, cargando un costal con inútiles e hirientes recuerdos para un futuro seguro e incierto.


Jag

Publicado en Letras muertas, Poesía, Un poco de Fe

Cenizas… Tú versión de los hechos.

El cansancio de los días marchitaron las rosas de la última cena juntos.

Nuestros recuerdos se arrumbaron tras la cotidianidad de nuestras vidas.

No sé cómo pasó. Mis días perdieron el encanto y tu ausencia es mi compañía preferida. Las noches son silencios eternos y tus obligaciones un abismo que nos distancian cada mañana, tras tu partida.

Mi piel no siente el tibio de tus caricias y los besos no tienen esa chispa que me avivaba el alma. Me cansé en el intento de obviar tus desplantes con miradas sumisas que enaltecian tú ego.

Soy un trofeo más. Que se suma a las victorias de tu vida. Un adorno que llevas de la mano cuando estás en sociedad. Dejaste que mi vida se refundiera entre cuatro paredes para poder presumir de un hogar.

Jag

Publicado en Letras muertas, Poesía, Un poco de Fe

Mi versión de los hechos

Un pañuelo impregnado con las lágrimas de tu silencio.

Los platos rotos de la cena a la que no asistimos.

Los recuerdos de un amor que hoy desconocemos.

Un capítulo sin protagonistas y una trama sin sentido.

No me quiero excusar por el lugar al que desplacé lo nuestro. No supe cuándo el trabajo me distanció de tu alma y las responsabilidades erigieron un muro entre tu y yo.

Mis ausencias fueron el sudor del trabajo que suplió los gastos de casa y mi escaso tiempo lo dediqué a ”simplemente estar”. No supe cuándo los días se volvieron costumbre y lo habitual en cotidiano.

Mis detalles fueron desapareciendo en un continuo regalar lo mismo, repetir las frases y obviar lo nuevo.

No me puedo excusar por el olvido que sembré en tu jardín y los retoños que allí crecieron.

Fui cobijo en tus noches de cansancio y un hombro para cargar tus penas… tal vez, demasiados amaneceres oyendo tus reclamos.

No te quiero culpar por un ocaso que es nuestro, pero no te puedo excusar por olvidarme en el camino.

Jag