Publicado en Poesía

Prisioneros

Vienes a mi sendero buscando amor, ofreciendo amor. Y me pierdo en el intenso de tus ojos jugando el juego que quieres perder.

Amándote en silencio, preámbulo de desenfreno, locura que nos envuelve en lo más puro del amor. Haciéndome dudar sobre a quién quiero más; sobre cuánto quieres entregar.

Apaciguas tu deseo en tus inquietudes, buscando motivo para quedarte un poco más. Ocultas tus temores tras tu sonrisa insinuante, apartando tu alma de la razón.

Besos que hablan por nosotros un lenguaje lento y detallado. Caricias discretas que se juntan y se pierden, más allá del cuerpo, más allá del alma. Paraíso de ensueño donde encontramos uno a uno nuestros secretos… nuestros sentidos.

Y somos prisioneros por la fuerza y a nuestra voluntad. Negando besos para recibir “te quieros”, esquivando miradas para perder el camino, guardando silencio para vernos furtivos.

Jag

Anuncios
Publicado en Poesía

Aurore -01: by Jagxs (link al blog)

Un buen comienzo de año…

Masticadores de Letras

3bf3877bc5144952e9e3901296820fdfAgradezco la confianza de Jgxs al compartir este texto en MasticadoresdeLetras –j re

La Catedral de la Asunción de Nuestra Señora de Chartres.

Las calles de Chartres siempre empinadas me recuerdan de niña como disfrutaba que mi madre me dejara rodar cuesta abajo unos cuantos metros en mi triciclo rojo, que habilidosa amarró del tubo de la silla a una cuerda que sujetaba con fuerza. El vértigo recorría mi cuerpo de pies a cabeza. Nunca tuve temor de llegar al final de la acera, sabía que mi madre estaría allí para detenerme de improviso como siempre lo hizo, soltando y deteniendo el triciclo sin avisarme, para ver mi cara de sobresalto.

Así pasó mi infancia, siempre viendo el rostro de mi madre sonreír camino al trabajo, eran los únicos instantes, en la mañana, que siempre la veía sonreír. En el transcurso del día eran esporádicos los momentos en que me…

Ver la entrada original 510 palabras más

Publicado en Letras muertas, Un poco de Fe

Tristeza

No temas a la muerte que a todos acecha, no permitas que tu camino entristezca. No dejes que la nostalgia se anide en el alma porque se hace fuerte y no puedes desterrarla.

No permitas que te venza el peso de los años, demuéstrale la fuerza que te tiene viva.

¡Que la cercanía de la última hora no sea motivo para darse por vencida!

Puede el mundo no entenderlo y al cabo que no importa, son mis penas la carga que arrumbé con los años y mis alegrías los mejores recuerdos.

¡Faltaba más darme por perdido al final del camino, sin siquiera saber cuándo será el fatal encuentro!

No me puede la nostalgia ni la melancolía, aunque tenga mañanas de derrota; no me pudo el mundo con sus adversidades, menos ahora mi mente agobiada.

Jag

Publicado en Poesía, Un poco de Fe

Amiga esposa

Mi mundo cambió cuando llegaste a mi vida. Venías cargada de sueños y aventuras,  tu alma llena de amor y deseos de cambiar el mundo.

Yo estaba en el momento justo para recibir lo mejor de ti.

Me quedé en tu mirada extasiado de tus maravillas, me perdí en tus besos que me transportan a un mundo nuevo, me abrigué en tus manos, me anidé en tu pecho.

Me enamoré de ti y tu ternura, de la forma única que tienes de mirar. Conociste mis sueños y creaste muchos más.

Me amabas tanto aquel día, me amas tanto hoy.

Y es que tu amor no ha cambiado sino para mejorar, con tus ojos abiertos exhibiendo el alma, tu boca exaltando al amor, tu mano en mi mano para saltar juntos al universo que somos tu y yo.

Desde aquel día un fragmento de tu alma quedó clavado en la mía. Un poco de ti que llevo por dentro. Un aroma, un aliento, semilla que crece en buen terreno.

Te amé tanto aquel día, te amo tanto hoy.

Jag

Publicado en Letras muertas, Poesía

Seductora

 

Amanece, después de tanta noche, amanece al fin. Después del cansancio y la lucha alguien cuerdo anhelaría el alba, pero yo la odio y la quiero porque me da y me arrebata.

El alba trae con su tenue luz, tu mirada clavada en el fondo de mi alma. Una sonrisa pícara que sella mis labios mientras te levantas para recoger tu cabello y dejar al descubierto tu busto perfecto y el vientre tibio que recorrí frenético.

Me atrapas entre tus piernas distantes una sábana y esperas que el sol matutino delinee tu figura. Ya sabes que me encanta. Sabes que me atormenta. Te deslizas por mi pecho recordando la noche y cierras los ojos para aislarme de tu goce.

No dejas que te toque, no me dejas hablarte.

Acortas la distancia con lentitud hasta herirme con tus erguidos pezones y suspirar junto a mi oído. Muerdes mi lóbulo y susurras –te espero pronto–. Te levantas coqueta camino del tocador y quedo en silencio por unos instantes.

Las noches contigo quise guardarlas para mí junto con mis sueños de lujuria, pero mi boca no puede callar tu amor y  lo repite para saber que no fue tan sólo una ilusión.

 

Jag