Publicado en Poesía, Un poco de Fe

A mis padres…

Entiendo el porqué de las arrugas en el rostro de mis viejos:

Porque se dedicaron a rezar cuando dejé de ser su hijo para convertirme en su amigo. Fui yo quien cambió el significado, ya que ellos nunca lo hicieron. Sabían de antemano que era el primer impulso de mis alas.

Las manos cansadas que ahora se juntan para oración, se prendieron en llamas por labrar mi destino, con caricias y castigos, con firmeza protegiéndome del mundo. Sus pasos ya recorrieron mi camino para asegurarse de librar tropiezos.

Ya entiendo la razón, por la cual, el afán de vivir mermó su marcha. Siempre me llevaron a cuestas a pesar de mi rebeldía. Se hicieron los sordos cuando me creí adulto y sin replicar mi ignorancia siguieron su vida como si nada, atentos a mis pasos, para consolar mis fracasos.

…Cuando preguntan por mis hijas y admiran su entereza, me doy cuenta que no he dado suficiente. Porque aún me sobra de la crianza que me brindaron mis padres.

Espero no se me haga tarde para terminar de comprenderlos. Ahora que devuelvo, escaso, sus atenciones descubro por qué vivir fue tan fácil: Ellos siempre fueron escudo y espada, sin esperar nada a cambio.

 

Jag

Publicado en Poesía

Tus Palabras

Me duelen tus palabras que agreden mi alma, más allá del dolor, más allá de la pena. Espinas de veneno que se incrustan en mi corazón y lo pervierten lentamente. Palabras que corrompen.

Verdades crueles que conozco y otras que oculto, inciertas, degradantes, frases inmisericordes y agrandadas que buscan mis temores y me envilecen contra el mundo y contra mí.

¡Esas tus palabras que lanzas como puñal certero buscando tu liberación y causando mi herida! Palabras que en su arremetida destrozan mi alma y me destierran a oscuros pasajes. ¡Esas tus palabras que se graban en mi mente y poco a poco endurecen las fibras de mi ya roto corazón!

Creíste que enfrentarme a la rudeza y verdad del mundo me harían más fuerte y, aunque tienes razón, no contamos con la fragilidad del alma, que se agrieta en lo más hondo y prevalece externa con sutiles cambios, hasta que una mañana no duele nada y tu alma es una extraña.

Jag

Publicado en Poesía, Un poco de Fe

Depredador.

Cielos de fuego, las nubes como brasas que no se apagan. Se apilan en las cumbres de la montañas pariendo el horizonte donde mi vista apenas alcanza. Llueve su fuego de rojo muerte, ceniza ardiente desciende en gotas cauterizando el mundo. Sinfonía estrepitosa que corroe la ladera en notas de fuego, humo y estruendo.

Valles de silencio solapados por las cenizas. Todo en ellos trasciende a miedo, espectros lánguidos de infinita sombra, como mancha sin límite más allá de los confines donde el fuego es ocre y el negro eterno. Hace ya muchas centurias que no me poso sobre esas tierras necrófagas, que hieden a extinto. Humus que devora lo poco que queda en pié.

El viento cesó su corriente después de los antiguos seres que habitaron este mundo y antes que los pútridos ríos secaran su cauce y desapareciera el mar. Aún erguidas entre el smog que las consume quedan sus ciudades, son desde aquí las sombras más extensas, con todo y su vaticinio de muerte. Monumentos inhumanos de una raza perversa que sucumbió tras destriparse a sí misma.

Ingrávido y sin rumbo, contemplo impotente las ruinas de la soberbia, tierra anegada que se detiene con cada giro. Quedan pocos como yo. El remanente de aquellos que escaparon de la miseria del mundo y encontraron en las nubes un nuevo hábitat. Los últimos de una raza que murió bajo su propia mano y ahora, que consumimos la totalidad del mundo, esperamos ansiosos las coordenadas de nuestro próximo destino.

Jag

Publicado en Letras muertas, Poesía

Despedida

Nada subsiste al último beso tras el cristal, a llorar desconsolado y caer de rodillas. La soledad sabe erguirse victoriosa.

Y es que todas las cosas hablan de ella, de sus risas y sus penas. De la ausencia que queda en ambas caras de la lápida, la negro eterno que consume y la marfil que marchita flores.

Hablamos más ahora. Aunque ella, como siempre, no contesta… Yo como siempre no la escucho. Nos quedamos juntos viendo pasar el tiempo.

Nada que no alivie una botella de alcohol, el silencio de un amigo y esa maldita canción. La soledad sabe hibernar, despierta hambrienta a engullir recuerdos y reclamar lo suyo.

 

Jag

 

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Una oportunidad

De qué vale decir mil veces “te quiero”, sí con sólo un desaire puedes dañarlo todo, sí con sólo mirar y decir lo que sientes, simplemente, logras ahogar un sentimiento.

Una oportunidad en el amor no existe, eso ni nada parecido debe haber; lo hemos escuchado infinidad de veces y ahora sólo podemos retractarnos.

Existe un tiempo ajeno a nosotros para aclarar lo que siente el alma. Oír al corazón sin falsedad, que no sea tan sólo un sueño.

La oportunidad que has negado ha sellando la entrada a la lucidez de los pensamientos, a fijarnos metas, a decidir lo nuestro. No dejas amarnos, eludir los daños.

Sin el tiempo a nuestro favor es fácil romper el corazón. ¡Qué se puede esperar de lo nuestro!

Sólo un poco de tiempo, un segundo en el incontenible contar del mundo, sólo un segundo para recordar que nos tiene juntos, porque nos amamos… porque “te amo” ha perdido fuerza.

 

Jag

Publicado en Poesía, Un poco de Fe

Madurez

 

Cuando tus horas de locura estén por terminar y tu cuerpo quiera descanso,

haz un alto en tu camino para pensar en ti.

Cuando dediques tu tiempo a la calma, cuando quieras realmente ser amada,

haz un alto y piensa en mí.

Ahora que el ritmo del corazón marca brioso nuestros pasos y el mañana parece que nunca nos llegara, puede ser  justo que tomemos distancia.

Cuando la soledad sea mi compañera y el frío se apodere de mis noches,

tomaré un tiempo para pensar en mi.

Cuando mis horas de locura estén por terminar, cuando decida realmente amar,

haré un alto en el camino para pensar en ti.

Mañana, cuando nos alcance el tiempo y perdamos el orgullo, pensaremos en nosotros.

Mañana, si nos queda tiempo, perderemos la cordura y aprenderemos amarnos.

 

Jag

Publicado en Letras muertas, Poesía

Enamórame.

Tomando tu cintura para delimitar tu espacio, no te queda más salida que perderte en mi mirada. Sin romper el silencio te dejas guiar. Siempre son tímidos tus primeros pasos, pero siempre te echas a andar.

Un suspiro profundo te alienta a la vez que bajas la mirada. ¡Que nos lleva más el deseo que la cordura! Mientras te abrazo con sutil firmeza, fijas tus ojos en mi retina y me retas a besar primero.

Enamórame…

Tienen tus labios su propia melodía y llega a mí cual suave murmullo; envuelto en tu tonada no queda más que seguirte hasta igualar el compás. Y detienes tu ritmo para suspirar, mientras mojo mis labios para poderte amar. Expones tu cuello a la vez que cierras mis ojos con tus dedos y me guío por tu aroma y por tu latir.

Enamórate…

Acorta la distancia que separa tu alma de la mía. Has de tus deseos mis compromisos que a ti te amo por devoción. El amor es todo cuando estamos los dos. Deja que la magia de nuestro mundo ilumine este amor, toma mi mano y emprendamos camino. Quiero seguirlo hasta la eternidad.

Enamórate…

Enamórame…

No hay más vida que la que juntos tenemos a nuestro lado.

Jag

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Aprender… Amar…

¡Detente!, toma un respiro; está carrera infructuosa que pretendes continuar con tal de huirle al amor, no tiene sentido.

¡Detente!, toma un respiro; nada obtienes con blindar tu corazón a los sentimientos, terminarán haciendo daño.

Este juego arreglado para tu beneficio igual desgasta y no hay mérito en proteger a otros de tus pasiones; terminar cansado y solo. Al final has perdido.

La vida es la suma de todas tus batallas.

¿Para qué un corazón tan duro donde no nacen sentimientos?

 

Jag

Publicado en Poesía, Un poco de Fe

Gente

 

Yo también soy gente que protesta sin darse cuenta, con pasos firmes sin mirar a nadie, con rostros fuertes e imperturbables, que no dicen una palabra porque no saben la correcta.

Gente que se encierra en su mundo al salir de casa, que se blinda contra todo y todos, que se defiende de la calle o el trabajo porque los consume, porque corren por sus vidas en la selva de concreto.

Gente que protesta sin darse cuenta que somos miles en la misma causa, universos activos que se fruncen y lastiman cada mañana que abandonan el resguardo del hogar.

Gente que protesta con hombros cansados, con manos ásperas, con pies pesados… Con almas desprotegidas y pasivas que se esconden de la indiferencia del mundo.

Yo también soy gente que madruga para ganarle un segundo al tiempo, para dejar los hijos en el colegio, para correrle al transmilenio, para hacer la cena, para verme con ella, para hacer la vida y salir de la jaula.

Gente que protesta sin darse cuenta que cada noche corre presuroso a casa, al calor de los suyos, gente que viviendo su vida reprende al mundo que lo absorbe.

Jag

 

Publicado en Poesía, Un poco de Fe

Calma

Quiero entregar mi corazón, mi alma y mi destino, al fiel y reposado sendero del Altísimo que no admite mis pecados y me salva por mi fe y mis obras…

¿Y dónde quedará mi naturaleza humana y el libre albedrío?

Quisiera un lavado cerebral para despertar sin mancha, sin preceptos que me inclinen a mis ya marcadas decisiones; desconectar de una vez por todas mi inconsciente de la razón…

¿Y la experiencia dónde queda?

O tal vez una hipnosis profunda para inhibir prejuicios, para desvincular traumas de mi deteriorada psique, para inocular los cuestionables valores morales que rigen nuestra sociedad…

¿Y la conducta heredada, los valores familiares, dónde quedan?

Todo queda en un despertar y amanecer nuevo, con vigor y determinación. La consigna grabada en la mente y el compromiso de ser fiel a mí mismo.

Jag