Publicado en Letras muertas, Poesía, Un poco de Fe

Ceremonias

Adquieren sentido un apretón de manos, el abrazo silencioso cuando no hay nada por decir y ese nudo en la garganta de frases sin sentido que prefiero callar.

Es de noche. Parece que siempre será así.

Una novena para recordarte en casa, una misa al mes para recordar tu partida, una misa cada año; como no lo fue en tus cumpleaños… Te veo más ahora que cuando, en vida, pospuse citas.

Y miro al cielo buscando tu brillo, una estrella que solté de mi mano. Y miro en mi vacío, el mismo dolor pero con más ausencia.

Hoy si tengo palabras arrumadas tras la puerta, junto a las maletas que son tu recuerdo. Nadie entiende mi pena, nunca entendí la ajena. Que dolor tan grande me dejó tu ausencia.

Mi vida ha cambiado como no lo creía, tal vez porque te llevaste los mejores momentos o porque me atormentan los que no vivimos.

Siempre quedan palabras sin nacer, visitas sin calendario, abrazos al vacío, teléfonos sonando sin quién responder.

Adquiere sentido el sabor amargo, el silencio de la casa, tu taza de café por servir, tu espacio en la mesa, la mirada fija en el vacío; esperando ver la estrella que se me escapó de las manos.

Jag

Publicado en Poesía

Cinco Elementos

En quien un mapa se dibuja atento,

pues el cuerpo es la tierra,

el fuego, el alma que en el pecho encierra,

la espuma el mar, y el aire es el suspiro,

en cuya confusión un caos admiro;

pues en el alma, espuma, cuerpo, aliento,

monstruo es de fuego, tierra, mar y viento.

La vida es sueño, jornada I, escena II. Calderón de la Barca

Brisa que acaricia el valle, renueva el aire, refresca la vida. Brisa sin límite, sin dirección. Que recortes el mundo marcando tus dominios. Fuerza impetuosa que se lleva consigo a los sin cimiento, que arrasa con todo para empezar de nuevo.

Agua de vida, con la visión del cielo y el frío de la montaña, que recorres tus lindes sabiéndolos todos. Purificas y moldeas el mundo a tu acomodo, esparciendo la vida de un lado a otro. Helada o hirviente, dormida u ondeante, rocío o tempestad que sana.

Tierra madre donde se posa la vida para erigirse al cielo, semilla y sepulcro. Tierra en armonía con el vaivén de mundo; al ritmo del viento y las aguas que surcan tu cuerpo. Que alivias tus tensiones estremeciendo tu cimiento.

Fuego que consumes con tu aliento cualquier vestigio, fuego que renueva. Lava ardiendo por las entrañas del mundo. Brasa que entibia el mundo para darle vida.

Éter omnipresente, sutil quintaesencia que perfeccionas la existencia y amalgamas cuerpo y alma.

Jag

Publicado en Poesía

Te he perdido


Hoy duele escribir.
Hoy duele cada letra, cada aliento.
Espinas que se ensartan en mi pecho.

Me han contado que te vas, que dejas la ciudad.
Me entero, sin querer, que alguien te espera.
Me entero, sin creer, de tu alma la perfidia.


Hoy duele escribir.
Hoy duele cada palabra, cada verso.
Un poema que se decanta del dolor de llevarte dentro.

No quiero tu mal y sí amor y fortuna.
Quien te haya conquistado, enajenó mi vida…


Duele escribir cada línea, pregonera del amor que me cegaba.
Duele escribir y aguardar por tu regreso.


Jag

Publicado en Hijas, Poesía

Tres pilares

Tres pilares sosteniendo un sueño. Anclados al amor que los mantiene juntos en perfecto equilibrio. Equidistantes como astros que se atraen y repelen por su fuerza intrínseca.

Mundos llenos de vida que irradian su fuerza interna para avivar sus propias esperanzas. Mundos que elevan plegarias de fe y constancia. Mundos se entretejen en un sólo objetivo para hacerse grandes y robustos ante el vaivén del tiempo.

Tres pilares que crecieron bajo el poder del Altísimo y construyeron un universo propio que amalgama su resplandor con luz divina. Un sempiterno juego de luces y sombras dispersándose a través de la inmensidad.



Jag

Publicado en Poesía, Un poco de Fe

A mis padres…

Entiendo el porqué de las arrugas en el rostro de mis viejos:

Porque se dedicaron a rezar cuando dejé de ser su hijo para convertirme en su amigo. Fui yo quien cambió el significado, ya que ellos nunca lo hicieron. Sabían de antemano que era el primer impulso de mis alas.

Las manos cansadas que ahora se juntan para oración, se prendieron en llamas por labrar mi destino, con caricias y castigos, con firmeza protegiéndome del mundo. Sus pasos ya recorrieron mi camino para asegurarse de librar tropiezos.

Ya entiendo la razón, por la cual, el afán de vivir mermó su marcha. Siempre me llevaron a cuestas a pesar de mi rebeldía. Se hicieron los sordos cuando me creí adulto y sin replicar mi ignorancia siguieron su vida como si nada, atentos a mis pasos, para consolar mis fracasos.

…Cuando preguntan por mis hijas y admiran su entereza, me doy cuenta que no he dado suficiente. Porque aún me sobra de la crianza que me brindaron mis padres.

Espero no se me haga tarde para terminar de comprenderlos. Ahora que devuelvo, escaso, sus atenciones descubro por qué vivir fue tan fácil: Ellos siempre fueron escudo y espada, sin esperar nada a cambio.

 

Jag