Publicado en Poesía

A cuenta gotas

¿Porqué Dios te da las cosas cuando no las esperas?

Acaso su infinito saber está sincronizado como reloj; y son cuando son, ni antes, ni después.

¿Será que somos hombres tontos que esperan las cosas a nuestra complacencia?

¿Sí de la mano de Dios está el premio y el castigo? ¿Cómo sabes cuando apremia?; sí te llegan las cosas en cada amanecer, aunque a tu prójimo le falten. Aunque a ti te sobren o ya no las necesites.

Aquellos que de hambre mueren, que saben que en la mañana reciben más de lo que menos necesitan, que ven cómo sus esperanzas se ahogan en la última gota de agua que riega sus malnutridos cultivos… ¿Se sienten castigados?

Tal vez son las promesas de una tierra mejor la que nos alimenta y desalienta. Dios te espera al final del camino y se que sin duda nos aclarará: ¿Por qué ese reloj tan exacto, marca a nuestras deshoras?

Esa dosis de esperanza que todos llevamos dentro nos hace vulnerables a la vida, caminamos como infantes que descubren el mundo en cada paso y como ellos dejamos nuestras dudas a ese ser supremo.

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