Publicado en Poesía, Un poco de Fe

Depredador.

Cielos de fuego, las nubes como brasas que no se apagan. Se apilan en las cumbres de la montañas pariendo el horizonte donde mi vista apenas alcanza. Llueve su fuego de rojo muerte, ceniza ardiente desciende en gotas cauterizando el mundo. Sinfonía estrepitosa que corroe la ladera en notas de fuego, humo y estruendo.

Valles de silencio solapados por las cenizas. Todo en ellos trasciende a miedo, espectros lánguidos de infinita sombra, como mancha sin límite más allá de los confines donde el fuego es ocre y el negro eterno. Hace ya muchas centurias que no me poso sobre esas tierras necrófagas, que hieden a extinto. Humus que devora lo poco que queda en pié.

El viento cesó su corriente después de los antiguos seres que habitaron este mundo y antes que los pútridos ríos secaran su cauce y desapareciera el mar. Aún erguidas entre el smog que las consume quedan sus ciudades, son desde aquí las sombras más extensas, con todo y su vaticinio de muerte. Monumentos inhumanos de una raza perversa que sucumbió tras destriparse a sí misma.

Ingrávido y sin rumbo, contemplo impotente las ruinas de la soberbia, tierra anegada que se detiene con cada giro. Quedan pocos como yo. El remanente de aquellos que escaparon de la miseria del mundo y encontraron en las nubes un nuevo hábitat. Los últimos de una raza que murió bajo su propia mano y ahora, que consumimos la totalidad del mundo, esperamos ansiosos las coordenadas de nuestro próximo destino.

Jag

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Publicado en Letras muertas, Poesía

Despedida

Nada subsiste al último beso tras el cristal, a llorar desconsolado y caer de rodillas. La soledad sabe erguirse victoriosa.

Y es que todas las cosas hablan de ella, de sus risas y sus penas. De la ausencia que queda en ambas caras de la lápida, la negro eterno que consume y la marfil que marchita flores.

Hablamos más ahora. Aunque ella, como siempre, no contesta… Yo como siempre no la escucho. Nos quedamos juntos viendo pasar el tiempo.

Nada que no alivie una botella de alcohol, el silencio de un amigo y esa maldita canción. La soledad sabe hibernar, despierta hambrienta a engullir recuerdos y reclamar lo suyo.

 

Jag

 

Publicado en Poesía

Una oportunidad

De qué vale decir mil veces “te quiero”, sí con sólo un desaire puedes dañarlo todo, sí con sólo mirar y decir lo que sientes, simplemente, logras ahogar un sentimiento.

Una oportunidad en el amor no existe, eso ni nada parecido debe haber; lo hemos escuchado infinidad de veces y ahora sólo podemos retractarnos.

Existe un tiempo ajeno a nosotros para aclarar lo que siente el alma. Oír al corazón sin falsedad, que no sea tan sólo un sueño.

La oportunidad que has negado ha sellando la entrada a la lucidez de los pensamientos, a fijarnos metas, a decidir lo nuestro. No dejas amarnos, eludir los daños.

Sin el tiempo a nuestro favor es fácil romper el corazón. ¡Qué se puede esperar de lo nuestro!

Sólo un poco de tiempo, un segundo en el incontenible contar del mundo, sólo un segundo para recordar que nos tiene juntos, porque nos amamos… porque “te amo” ha perdido fuerza.

 

Jag

Publicado en Poesía, Un poco de Fe

Madurez

 

Cuando tus horas de locura estén por terminar y tu cuerpo quiera descanso,

haz un alto en tu camino para pensar en ti.

Cuando dediques tu tiempo a la calma, cuando quieras realmente ser amada,

haz un alto y piensa en mí.

Ahora que el ritmo del corazón marca brioso nuestros pasos y el mañana parece que nunca nos llegara, puede ser  justo que tomemos distancia.

Cuando la soledad sea mi compañera y el frío se apodere de mis noches,

tomaré un tiempo para pensar en mi.

Cuando mis horas de locura estén por terminar, cuando decida realmente amar,

haré un alto en el camino para pensar en ti.

Mañana, cuando nos alcance el tiempo y perdamos el orgullo, pensaremos en nosotros.

Mañana, si nos queda tiempo, perderemos la cordura y aprenderemos amarnos.

 

Jag

Publicado en Letras muertas, Poesía

Enamórame.

Tomando tu cintura para delimitar tu espacio, no te queda más salida que perderte en mi mirada. Sin romper el silencio te dejas guiar. Siempre son tímidos tus primeros pasos, pero siempre te echas a andar.

Un suspiro profundo te alienta a la vez que bajas la mirada. ¡Que nos lleva más el deseo que la cordura! Mientras te abrazo con sutil firmeza, fijas tus ojos en mi retina y me retas a besar primero.

Enamórame…

Tienen tus labios su propia melodía y llega a mí cual suave murmullo; envuelto en tu tonada no queda más que seguirte hasta igualar el compás. Y detienes tu ritmo para suspirar, mientras mojo mis labios para poderte amar. Expones tu cuello a la vez que cierras mis ojos con tus dedos y me guío por tu aroma y por tu latir.

Enamórate…

Acorta la distancia que separa tu alma de la mía. Has de tus deseos mis compromisos que a ti te amo por devoción. El amor es todo cuando estamos los dos. Deja que la magia de nuestro mundo ilumine este amor, toma mi mano y emprendamos camino. Quiero seguirlo hasta la eternidad.

Enamórate…

Enamórame…

No hay más vida que la que juntos tenemos a nuestro lado.

Jag