Publicado en Poesía

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Es poco lo que puedo darte, días de dedicación, días de entrega; también de días de frío y caricias, de errores y aprendizaje. Y es que no tengo más en mis manos que mi vida entera, nada que se compare con el universo que me brindas.

Te puedo amar y respetar y proteger, puedo no separarme jamás de ti… Puedo seguirte a los confines de mundo sin abandonar tu mano.

Puedo prometer días de aventura y de romance, días de quietud. Puedo hasta jurarte felicidad por siempre.

Pero, ¿para qué mentirte?, ¿cómo engañarnos?, si mi vida contigo se descubre en cada paso, con pequeños detalles, pequeños tropiezos. Azar del destino que afianza el paso nuevo y crece y nos hace fuertes.

No sé porqué dejé pasar tanto el tiempo apartando de la vista de Dios este amor que te profeso. No sé porqué callé mis sentimientos.

Ahora que a Dios nos presentamos, sólo te pido un favor: “No permitas ni me pidas que me aparte de tu lado, no sueltes mi mano”.

¡Que sea sobre mí castigo eterno!

—Si permito que algo distinto a la muerte me aparta un instante de ti.

¡Que no haya clemencia, ni redención!.

—Si falto a mi promesa, si una sola vez dejo de reflejarme en tus pupilas, si desfallezco.

¡Déjame morir a tu lado y compartir tu sepulcro por toda la eternidad!

Jag

19/05/2013

Publicado en Letras muertas, Poesía

Un día sin mi…

Desconecté las alarmas para dejar tus carreras, saludé al mundo sin tus ironías, dejé que el tiempo pasara desapercibido.

Abandone tus trastornos compulsivos y dejé que el caos hiciera fiesta, dejé tus reglas para hacer las del mundo, ignore tus preceptos para guiarme por los de los demás.

Escuche otras voces, vi con otros ojos, atendí nuevos valores, pisé la berma, un paso más allá de los limites que me impones. Te lleve la contraria.

No pensé por mí, ni para el mundo, simplemente no pensé, porque es algo que haces con insistencia; no juzgué, ni valoré; no conté los pasos que me distancian de las cosas, ni su simetría.

No dedique horas enteras a devanar el mundo, ni encontrar el porqué de las cosas o el origen de las palabras, y menos, a ponerle un orden estricto a los quehaceres.

Espere que el hambre me doblegara y el cansancio me venciera, me entregue a la noche cuando ésta me pidiera.

No expresé palabra alguna para no caer en tu juego. Dejé de lado el obstinado mundo que habitas.

Jag