Publicado en Poesía, Un poco de Fe

Extraño

Hoy descubrí un extraño, de esos que parecen siempre han estado. De aquellos que si prestásemos atención, la mayor parte del tiempo estarían inmutables, como ausentes. De aquellos que viven en un mundo que colinda con el nuestro en el mismos espacio y tiempo, sin perturbarnos.

En definitiva nuestro hacer diario no interfiere con el suyo. Lo noto por su calma, su paciencia y tolerancia. Parece, lleva el tiempo justo para su diario vivir, donde ha contemplado todo, donde nada podría afectarlo.

Dice más su rostro que exuda serenidad; no tanto sus ojos fijos en el tiempo como contemplando un edén; no sus labios que tiñen una dudosa sonrisa, ni su gesto que por demás tiene un aura de paz. Dice su rostro, que exhibe las arrugas del tiempo y que el tiempo le dio todo.

Cierto es que este extraño deambula sin dar ejemplo, sin doctrinas, alejado de lo mundano. Sus palabras, escasas por demás, no difieren de lo básico, del mínimo comportamiento, de todo aquello que sabemos por naturaleza pero evitamos por tratar de encajar en este mundo.

Jag

Publicado en Hijas, Poesía, Un poco de Fe

¡Realmente soy un mal padre!

Soñaste un hombre hecho a mi medida y te recordé cuán imperfecto soy.

 

     Por desvelarme cuando estabas en el vientre de tu madre y arrullarte con canciones que hablaban de ti. Por velar las noches en las cuales el temor te invadía o aquellas donde la tristeza del desamor llenaba tu alma. Por arrullarte en mi pecho hasta verte dormir.

     Por consentir pataletas y mimarte demasiado. Por ser tu marioneta cuando jugabas, ¡no sé qué cosas!, o ser tu lienzo cuando conociste el maquillaje. Un mal padre que te hizo princesa del reino que habías creado y cumplió tus caprichos y ¡pagó las consecuencias!

     ¡No tengo excusa!, ¡soy un mal padre!, ya que te llevé en hombros aún cuando eras mucho peso para mí, te tomé de la mano camino al colegio y te hice ruborizar en presencia de tus amigas al despedirme de beso y persignarte. Por hacer promesas que no entendías y hablar de mil extremos que nunca sucedieron. Por tratarte como amiga y dejarte gobernar por un día.

     Un mal padre que se preocupó por saber dónde y con quién estabas y te espero hasta tarde cuando no llamabas. Que guardaba silencio cuando nuestras actitudes lastimaban y se adaptó a los cambios que traía tu crecer cada mañana.

     Aún cuando te aconsejé en el amor y moría de envidia, juzgué a tus pretendientes con un ras que no darían; fui tu paño de lágrimas, fingiendo ser de acero, incluso, cuando estaba roto por dentro.

     …¡Realmente soy un mal padre! Justifiqué mi amor a expensas de una discusión. Creé tormentas en un vaso de agua. ¡Grité! con desespero cuando veías inocente el mundo. Te dejé caer para fortalecer tu estima y esquivé mis lágrimas al sentirte herida. Por ponerle el pecho a las tormentas y mantenerte resguardada.

          …Por verte siempre como niña aún cuando ya eras abuela.

Jag

Publicado en Hijas, Poesía, Un poco de Fe

¿Qué es la vida?

La razón de vivir por amor.

El amor que no requiere razón, que se anida en mi vida.

Es la vida lo grande del sol, lo ínfimo de mí.

El motivo de la lágrima en tu pupila y mi mano en tu hombro.

Es la vida, hacer mi destino y seguir el sendero. De mi propia mano y de manos del cielo. Con el sudor en la frente por la labor cumplida y las rodillas hincadas para agradecer cumplirlas.

La canción por la cual permanezco fiel a ti.

La primer sonrisa de mis hijas y su primer dolor.

El beso que me das para enamorarme y beso que di en el lecho de muerte.

Es creer en mi esperanza, con la esperanza de recibir las promesas.

Es vivir por los retos que afronto cada día.

Jag

Publicado en Letras muertas, Poesía, Un poco de Fe

A favor de la corriente.

Bajas la mirada, ocultando tus ojos tras el cabello. No hace mucho que decidiste esconder del mundo tu alma y ahora esquivas su luz.

Esa que te cegaba.

Refugias tu corazón en sonrisas ajenas, desviando la atención puesta en ti. Tus palabras tienen la respuesta correcta, el método exacto que no deja duda, incluso tienes el saber necesario para ahondar

y no llegar al fondo.

 

Encuentras en lo vano un distractor perfecto y ocupas tu tiempo en los demás.

Hace tanto que ya perdiste memoria de tu nuevo actuar;

hace tanto que nadie nota tu nuevo actuar.

Ocultas tu mirada como te ocultas tú:

una habitación dispuesta con todo lo que no pertenece a nadie,

                            con recuerdos sin dueños,

                                               con sueños ajenos;

con luz ambiental que no te hace sombra,

                              para así, poco a poco,

                                               también olvidarte a ti…

Jag