Publicado en Hijas, Poesía

Tres pilares

Tres pilares sosteniendo un sueño. Anclados al amor que los mantiene juntos en perfecto equilibrio. Equidistantes como astros que se atraen y repelen por su fuerza intrínseca.

Mundos llenos de vida que irradian su fuerza interna para avivar sus propias esperanzas. Mundos que elevan plegarias de fe y constancia. Mundos se entretejen en un sólo objetivo para hacerse grandes y robustos ante el vaivén del tiempo.

Tres pilares que crecieron bajo el poder del Altísimo y construyeron un universo propio que amalgama su resplandor con luz divina. Un sempiterno juego de luces y sombras dispersándose a través de la inmensidad.



Jag

Publicado en Hijas, Poesía

Tommy

De profundo negro son sus ojos, brillantes y alerta. Largas orejas, que oscilan al vaivén de sus pasos, desprendiendo alegría. Mirada altiva y rubios rizos al viento. Así era Tommy desde pequeño. Siempre buscando juego, halando las cobijas recién tendidas y correteando palomas en el parque.

Tommy se perdió en la última despedida… se quedó en casa junto a mí. Junto a los peluches de niña, las fotos borrosas, la ropa vieja, la cómoda y una cama sencilla… nos quedamos en mutua compañía con todas las cosas que ya sobraban en la vida de mi hija o que no tenían cabida en su nuevo apartamento.

Siempre despierta antes de las cinco, ansioso con ganas de salir a estirar sus patas y brincar como conejo. Con su ladrido nos despertaba hasta salir al jardín. Aún despierta a las cinco, pero aprendió a latir, aprendió mesura para no incomodar a un viejo como yo.

En las tardes lo acompaña soledad y en las noches somos tres. Nos acostumbramos al paseo silencioso, sin necesidad de collar, ninguno pretende escapar del otro… al fin y al cabo somos las últimas cosas viejas por aquí.

Su mirada, ahora entristecida, disputa con las ondeantes orejas que rebosan de alegría cuando me ve llegar. Me espera en el alféizar sin derrochar euforia, espero verlo al dar vuelta a la esquina, sin demostrar mucha alegría.

Tommy guarda silencio cuando me acompaña en la sala, se apoya junto a mis pies y disimulado mueve su cuerpecito para recostarse plácido mientras termino el café. Otras veces le puede más la curiosidad y, escurridizo, busca apoyarse en mi regazo hasta meter su trompa entre las páginas del libro y yo.

…Tommy se acostumbró a mí o yo me acostumbré a él… el caso es que mi mano siempre busca su cabeza para sentirme menos solo y él busca mi mano para recordárnoslo.
Jag
Publicado en Hijas, Poesía, Un poco de Fe

¡Realmente soy un mal padre!

Soñaste un hombre hecho a mi medida y te recordé cuán imperfecto soy.

 

     Por desvelarme cuando estabas en el vientre de tu madre y arrullarte con canciones que hablaban de ti. Por velar las noches en las cuales el temor te invadía o aquellas donde la tristeza del desamor llenaba tu alma. Por arrullarte en mi pecho hasta verte dormir.

     Por consentir pataletas y mimarte demasiado. Por ser tu marioneta cuando jugabas, ¡no sé qué cosas!, o ser tu lienzo cuando conociste el maquillaje. Un mal padre que te hizo princesa del reino que habías creado y cumplió tus caprichos y ¡pagó las consecuencias!

     ¡No tengo excusa!, ¡soy un mal padre!, ya que te llevé en hombros aún cuando eras mucho peso para mí, te tomé de la mano camino al colegio y te hice ruborizar en presencia de tus amigas al despedirme de beso y persignarte. Por hacer promesas que no entendías y hablar de mil extremos que nunca sucedieron. Por tratarte como amiga y dejarte gobernar por un día.

     Un mal padre que se preocupó por saber dónde y con quién estabas y te espero hasta tarde cuando no llamabas. Que guardaba silencio cuando nuestras actitudes lastimaban y se adaptó a los cambios que traía tu crecer cada mañana.

     Aún cuando te aconsejé en el amor y moría de envidia, juzgué a tus pretendientes con un ras que no darían; fui tu paño de lágrimas, fingiendo ser de acero, incluso, cuando estaba roto por dentro.

     …¡Realmente soy un mal padre! Justifiqué mi amor a expensas de una discusión. Creé tormentas en un vaso de agua. ¡Grité! con desespero cuando veías inocente el mundo. Te dejé caer para fortalecer tu estima y esquivé mis lágrimas al sentirte herida. Por ponerle el pecho a las tormentas y mantenerte resguardada.

          …Por verte siempre como niña aún cuando ya eras abuela.

Jag

Publicado en Hijas, Poesía, Un poco de Fe

¿Qué es la vida?

La razón de vivir por amor.

El amor que no requiere razón, que se anida en mi vida.

Es la vida lo grande del sol, lo ínfimo de mí.

El motivo de la lágrima en tu pupila y mi mano en tu hombro.

Es la vida, hacer mi destino y seguir el sendero. De mi propia mano y de manos del cielo. Con el sudor en la frente por la labor cumplida y las rodillas hincadas para agradecer cumplirlas.

La canción por la cual permanezco fiel a ti.

La primer sonrisa de mis hijas y su primer dolor.

El beso que me das para enamorarme y beso que di en el lecho de muerte.

Es creer en mi esperanza, con la esperanza de recibir las promesas.

Es vivir por los retos que afronto cada día.

Jag

Publicado en Hijas, Poesía

Mentira

No debí mentir, ni pretender que tu alma quedara en inocencia. Ese mundo donde era todo perfecto y el mal no te tocaba hoy me agrede con furia. Se derrumban las ilusiones dejando al descubierto viejas heridas.

Callar el dolor del mundo y la crueldad del hombre, hacen de ahora, que buscas un culpable, encuentres en mí, la razón de tus males.

Sólo yo pude crear de tu vida un edén, porque no era más que alimentar tu inocencia. Es fácil moldear el mundo cuando tu alma no conoce el mal; me fue más fácil disuadirlo todo porque tus sueños no distinguían la magia de la realidad.

Ahora que has crecido y usas tu razón, quieres respuesta para aquellos vacíos que se crean a partir de indagar y oír otras versiones. Pones en tela de juicio, mi verdad contra  la del mundo, y lamento no quieras aceptarlo pero la nuestra es la mejor versión de juntos.

Todos somos dueños de nuestra propia visión de la verdad, producto de nuestras vivencias; pero se puede tergiversar por la manera en que asumimos esas vivencias. Verdad pura sólo hay una que siempre prevalecerá sobre todas las cosas.

Perdona, no quise mentirte ni mucho menos con ello hacerte daño. Me arrepiento desde el alma. Nunca creí que mis actos se volvieran contra mí, abrigué la esperanza que este momento nunca llegara, pero debías abrir los ojos al mundo. Sólo pensé que entenderías mi afán por protegerte.

Jag