Publicado en Letras muertas, Un poco de Fe

Tristeza

No temas a la muerte que a todos acecha, no permitas que tu camino entristezca. No dejes que la nostalgia se anide en el alma porque se hace fuerte y no puedes desterrarla.

No permitas que te venza el peso de los años, demuéstrale la fuerza que te tiene viva.

¡Que la cercanía de la última hora no sea motivo para darse por vencida!

Puede el mundo no entenderlo y al cabo que no importa, son mis penas la carga que arrumbé con los años y mis alegrías los mejores recuerdos.

¡Faltaba más darme por perdido al final del camino, sin siquiera saber cuándo será el fatal encuentro!

No me puede la nostalgia ni la melancolía, aunque tenga mañanas de derrota; no me pudo el mundo con sus adversidades, menos ahora mi mente agobiada.

Jag

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Publicado en Letras muertas, Poesía

Seductora

 

Amanece, después de tanta noche, amanece al fin. Después del cansancio y la lucha alguien cuerdo anhelaría el alba, pero yo la odio y la quiero porque me da y me arrebata.

El alba trae con su tenue luz, tu mirada clavada en el fondo de mi alma. Una sonrisa pícara que sella mis labios mientras te levantas para recoger tu cabello y dejar al descubierto tu busto perfecto y el vientre tibio que recorrí frenético.

Me atrapas entre tus piernas distantes una sábana y esperas que el sol matutino delinee tu figura. Ya sabes que me encanta. Sabes que me atormenta. Te deslizas por mi pecho recordando la noche y cierras los ojos para aislarme de tu goce.

No dejas que te toque, no me dejas hablarte.

Acortas la distancia con lentitud hasta herirme con tus erguidos pezones y suspirar junto a mi oído. Muerdes mi lóbulo y susurras –te espero pronto–. Te levantas coqueta camino del tocador y quedo en silencio por unos instantes.

Las noches contigo quise guardarlas para mí junto con mis sueños de lujuria, pero mi boca no puede callar tu amor y  lo repite para saber que no fue tan sólo una ilusión.

 

Jag

Publicado en Letras muertas, Poesía

Hicimos el Amor

Hicimos el amor a plenitud de los sentidos, diciendo las frases que dicta el corazón, oyendo sólo lo que quiere escuchar el alma.

Hicimos el amor entrelazando nuestras manos, sin rozar siquiera nuestros labios. Contemplándonos ojos adentro, espejos del alma desnuda que habla su propio idioma.

Fundimos nuestra pasión como notas creando melodía. Palabras de amor que lo dicen todo y nos encienden, avivando el alma.

Me excitas.

Me amas.

Seduces mi piel con tus palabras.

Hicimos el amor. Vibró tu vientre y transpiró tu pecho.

Caíste en el edén de tus placeres hasta romper el contacto cerrando los ojos, disfrutando tu orgasmo.

Hicimos el amor hasta quedar en silencio, sin desnudar nuestros cuerpos… porque así es el amor cuando se ama desde el alma.

Jag

Publicado en Letras muertas, Poesía, Un poco de Fe

Perenne

Me quedé plantado, mis pies echaron raíces. Largas y gruesas raíces cocidas al suelo; profundas, buscando vida millas abajo.

Me quedé plantado. Burda corteza, mancillada por los años. Iniciales borrosas de antiguos amores grabados a puñal hasta fluir la sabia, lágrimas de alma para promesas rotas.

Me quedé plantado, sobraron brazos para hacerse ramas. Ramas enarboladas, unas implorando al cielo, otras guardando abrazos, otras tantas diciendo adiós. Todas vestidas de otoño y con la forma del viento.

Me quedé plantado, árbol de siempre. Antes de tu tiempo, posterior a tu olvido. Dando fruto después de la sequía, albergando vida en épocas difíciles, de cara al viento para proteger la mansa paloma que busca nido o la cruel rapiña que clava sus garras para lanzarse al viento.

Me quedé plantado…

Jag.

Publicado en Letras muertas, Poesía

Refugio

 

Como un virus que penetra por entre los laberintos de mi mente, anidándose en los baldíos donde no entra el sol. Expandiéndose por ínfimos lugares hasta llenarlo todo.

Como plaga devastando todo a su paso, que se alimenta de sí misma, de sus propios desechos. Que crece sin medida y se atiborra, inerme, putrefacta.

Lugares de sombras que alimentan mis bajas intensiones de engendrar maldad. Lugares inexplorados, de habitantes extraños. Seres ilusorios de quienes no esperas nada bueno.

Éste es el último refugio que me esconde de mí mismo, que me asfixia y me consume lo suficiente para mantenerme en este estado vegetativo.

 

Olvida mi nombre y mis palabras,

me quedo con mi taza de café esperando que escampe.

Olvida los sueños y las promesas,

no puedo detener tu borrasca.

Jag