Publicado en Hijas, Poesía

Tres pilares

Tres pilares sosteniendo un sueño. Anclados al amor que los mantiene juntos en perfecto equilibrio. Equidistantes como astros que se atraen y repelen por su fuerza intrínseca.

Mundos llenos de vida que irradian su fuerza interna para avivar sus propias esperanzas. Mundos que elevan plegarias de fe y constancia. Mundos se entretejen en un sólo objetivo para hacerse grandes y robustos ante el vaivén del tiempo.

Tres pilares que crecieron bajo el poder del Altísimo y construyeron un universo propio que amalgama su resplandor con luz divina. Un sempiterno juego de luces y sombras dispersándose a través de la inmensidad.



Jag

Publicado en Poesía, Un poco de Fe

A mis padres…

Entiendo el porqué de las arrugas en el rostro de mis viejos:

Porque se dedicaron a rezar cuando dejé de ser su hijo para convertirme en su amigo. Fui yo quien cambió el significado, ya que ellos nunca lo hicieron. Sabían de antemano que era el primer impulso de mis alas.

Las manos cansadas que ahora se juntan para oración, se prendieron en llamas por labrar mi destino, con caricias y castigos, con firmeza protegiéndome del mundo. Sus pasos ya recorrieron mi camino para asegurarse de librar tropiezos.

Ya entiendo la razón, por la cual, el afán de vivir mermó su marcha. Siempre me llevaron a cuestas a pesar de mi rebeldía. Se hicieron los sordos cuando me creí adulto y sin replicar mi ignorancia siguieron su vida como si nada, atentos a mis pasos, para consolar mis fracasos.

…Cuando preguntan por mis hijas y admiran su entereza, me doy cuenta que no he dado suficiente. Porque aún me sobra de la crianza que me brindaron mis padres.

Espero no se me haga tarde para terminar de comprenderlos. Ahora que devuelvo, escaso, sus atenciones descubro por qué vivir fue tan fácil: Ellos siempre fueron escudo y espada, sin esperar nada a cambio.

 

Jag

Publicado en Poesía

Tus Palabras

Me duelen tus palabras que agreden mi alma, más allá del dolor, más allá de la pena. Espinas de veneno que se incrustan en mi corazón y lo pervierten lentamente. Palabras que corrompen.

Verdades crueles que conozco y otras que oculto, inciertas, degradantes, frases inmisericordes y agrandadas que buscan mis temores y me envilecen contra el mundo y contra mí.

¡Esas tus palabras que lanzas como puñal certero buscando tu liberación y causando mi herida! Palabras que en su arremetida destrozan mi alma y me destierran a oscuros pasajes. ¡Esas tus palabras que se graban en mi mente y poco a poco endurecen las fibras de mi ya roto corazón!

Creíste que enfrentarme a la rudeza y verdad del mundo me harían más fuerte y, aunque tienes razón, no contamos con la fragilidad del alma, que se agrieta en lo más hondo y prevalece externa con sutiles cambios, hasta que una mañana no duele nada y tu alma es una extraña.

Jag