Publicado en Letras muertas, Poesía, Un poco de Fe

Regalo de Navidad.

Fueron muchas Navidades, tú en tu mundo y él en el suyo, cruzándose distraídos en la calle y murmurando: “Feliz Navidad”.  Evadiendo miradas y buscando excusas para justificar la soledad.

Cada uno con su silencio, refugiados del mundo. Esperando la Nochebuena en sendos balcones viendo pasar la algarabía. Acompañados de la siempre fiel copa de vino que anestesia el alma y hace más fácil pasar la noche.

…Ya todos partieron y dejaron en casa su espacio inmutable que nunca supieron llenar…

Un espacio que creemos no es necesario ocupar.

Conformes con su mundo. Nunca despegaron sus ojos del cielo seguros de haber vivido y sufrido todo.


El fortuito crujir de la copa al romperse contra el suelo, despabiló sus almas y sin darse cuenta sus miradas se enfocaron en un ser distante como distantes eran sus almas.

No fueron necesarias las palabras para dos seres que comparten el mismo duelo, bastó un brindis al aire para decirlo todo.

La cena dispuesta para dos. Un candelabro opacado por la luna llena y un ramo de flores. La noche silenciosa como nunca la habían soñado. Aquella Navidad fue su mejor regalo.

 

Jag

Publicado en Letras muertas, Poesía

Vuelve al hogar.

“Hogar es donde está el corazón”

Ven a tu hogar. El camino se ilumina con luces centelleantes de múltiples colores, la estrella que adorna el árbol ilumina el porche donde tu madre aguarda, silenciosa, que esta no sea una Nochebuena junto a una silla vacía. Su alma no soportaría.

Ven a tu hogar. Las frases fuertes que dijo papá deben quedar en el olvido. Llena tu boca con palabras sencillas, desarma tu corazón, en casa sólo hace falta tu presencia para olvidar cualquier rencor.

Ven a tu hogar. Aplaca el orgullo que te enmascara y deja libre la humildad que se esconde en tu corazón, aquella que te reprime por no querer ceder el brazo y no ser el primero en pedir perdón. Tu hermano no debe esperar.

Ven a casa, ven a tu hogar. El lugar que habita tu mente cuando estás taciturno o tus problemas parecen estar más allá de tus fuerzas. Ven pronto que tus hijos quieren disfrutar de las historias que inventan los abuelos, un motivo para comer una galleta de demás.

Ven pronto. Que la Nochebuena no sea sólo un pretexto para llamar o abrazar. Deja que la espera de la medianoche sirva para que recuerdes tus risas de niño y en casa recuerden como ha crecido el hogar.

Jag

Publicado en Poesía, Un poco de Fe

Navidad en soledad

Las risas en familia, el olor a fraternidad, el alma rebosante de amor y paz, quedaron confinadas en lo oscuro de mis recuerdos. Abandoné la inocencia y me perdí en el mundo; un mundo presuroso que opaca tu regreso.

Puedo ser yo quien se entregó a la derrota o puede que hayan sido aquellos que partieron quienes se llevaron mis expectativas y mis alegrías, o que sea el mundo quien poco a poco te convierte en una fecha más… un compromiso más.

Las promesas incumplidas se sublevan en mi mente y las intenciones por soñar unas nuevas ya no tienen el brío que tuvo ayer mi espíritu. Me consumen los años a la sombra de lo que esperaba ser, a punta de sumar fracasos y contar desaires.

Ya no eres como ayer, con la mágica expectativa que llenaba mi alma, con la ilusión en mis ojos por ver pasar los días y verte llegar, llegar con tu encanto y tu misterio, con tu sorpresa y alegría.

Eres el motivo por el cual mi pecho se atormenta y se inundan mis ojos de dolor.

Otros son, quienes hacen algarabía por tu visita, expectantes de tus promesas, respirando el aroma de tu regreso, puntual y sin falta cada Nochebuena.

Jag

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Navidad

Los días presienten tu llegada y te halagan con sus mejores galas. Se visten temprano con canto de gorriones al compás de la fresca brisa que desciende de los cerros, irradian los primeros brotes de luz para secar las gotas de rocío, mientras que, el inmenso azul del cielo se dispone para izar el sol.

Los niños presienten tu llegada y te exultan con su desbordante alegría. Se levantan presuroso de la cama y corren descalzos al jardín para compartir cada instante a tu lado, días que no tienen fin. Reunidos en sus juegos, son su mejor alabanza.

El mundo presiente tu llegada y dispone su alma para tu encuentro. Deja a un lado el afán del año y enmarca en su rostro la serenidad que te acompaña, las cargas se alivianan, los pesares son menos.

Yo presiento tu llegada, como los días, como los niños, como el mundo. Presiento tu llegada porque me envuelve la esperanza de verte de nuevo, porque “dar” adquiere un mejor significado y “recibir” no tiene importancia.

Tú, llegas lenta y silenciosa. Disfrutando cada reverencia que recibes. Sabes que tu presencia acorta las distancias, reúne las familias y deshiela al más frío corazón.

Jag

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Tiempo

Llega el tiempo que a la familia te acerca, que te hincha el corazón y envanece.

Llega el tiempo sin espera, raudo encanece mis sienes y me aleja.

Llega acrecentando la soledad que tardo un año en cultivar, para verla florecer en estas fechas.

Llega para recordarme solo, para hacerme con nostalgia un nuevo año.

Va el tiempo tomando mi mano para ver morir a los míos.

Va el tiempo que me conduce inequívoco a mi tumba.

Va el tiempo aguardándome al lado del camino para no perderme.

Va el tiempo recordándome solo, para hacerme con nostalgia, solo.

Y llegará el tiempo en que ya no esté.

Y llegará el tiempo en que no me sienta solo.

Y llegará el tiempo en que deba estar solo a falta de espacio.

Jag