Publicado en Poesía, Un poco de Fe

A mis padres…

Entiendo el porqué de las arrugas en el rostro de mis viejos:

Porque se dedicaron a rezar cuando dejé de ser su hijo para convertirme en su amigo. Fui yo quien cambió el significado, ya que ellos nunca lo hicieron. Sabían de antemano que era el primer impulso de mis alas.

Las manos cansadas que ahora se juntan para oración, se prendieron en llamas por labrar mi destino, con caricias y castigos, con firmeza protegiéndome del mundo. Sus pasos ya recorrieron mi camino para asegurarse de librar tropiezos.

Ya entiendo la razón, por la cual, el afán de vivir mermó su marcha. Siempre me llevaron a cuestas a pesar de mi rebeldía. Se hicieron los sordos cuando me creí adulto y sin replicar mi ignorancia siguieron su vida como si nada, atentos a mis pasos, para consolar mis fracasos.

…Cuando preguntan por mis hijas y admiran su entereza, me doy cuenta que no he dado suficiente. Porque aún me sobra de la crianza que me brindaron mis padres.

Espero no se me haga tarde para terminar de comprenderlos. Ahora que devuelvo, escaso, sus atenciones descubro por qué vivir fue tan fácil: Ellos siempre fueron escudo y espada, sin esperar nada a cambio.

 

Jag

Publicado en Poesía, Un poco de Fe

Depredador.

Cielos de fuego, las nubes como brasas que no se apagan. Se apilan en las cumbres de la montañas pariendo el horizonte donde mi vista apenas alcanza. Llueve su fuego de rojo muerte, ceniza ardiente desciende en gotas cauterizando el mundo. Sinfonía estrepitosa que corroe la ladera en notas de fuego, humo y estruendo.

Valles de silencio solapados por las cenizas. Todo en ellos trasciende a miedo, espectros lánguidos de infinita sombra, como mancha sin límite más allá de los confines donde el fuego es ocre y el negro eterno. Hace ya muchas centurias que no me poso sobre esas tierras necrófagas, que hieden a extinto. Humus que devora lo poco que queda en pié.

El viento cesó su corriente después de los antiguos seres que habitaron este mundo y antes que los pútridos ríos secaran su cauce y desapareciera el mar. Aún erguidas entre el smog que las consume quedan sus ciudades, son desde aquí las sombras más extensas, con todo y su vaticinio de muerte. Monumentos inhumanos de una raza perversa que sucumbió tras destriparse a sí misma.

Ingrávido y sin rumbo, contemplo impotente las ruinas de la soberbia, tierra anegada que se detiene con cada giro. Quedan pocos como yo. El remanente de aquellos que escaparon de la miseria del mundo y encontraron en las nubes un nuevo hábitat. Los últimos de una raza que murió bajo su propia mano y ahora, que consumimos la totalidad del mundo, esperamos ansiosos las coordenadas de nuestro próximo destino.

Jag

Publicado en Poesía, Un poco de Fe

Madurez

 

Cuando tus horas de locura estén por terminar y tu cuerpo quiera descanso,

haz un alto en tu camino para pensar en ti.

Cuando dediques tu tiempo a la calma, cuando quieras realmente ser amada,

haz un alto y piensa en mí.

Ahora que el ritmo del corazón marca brioso nuestros pasos y el mañana parece que nunca nos llegara, puede ser  justo que tomemos distancia.

Cuando la soledad sea mi compañera y el frío se apodere de mis noches,

tomaré un tiempo para pensar en mi.

Cuando mis horas de locura estén por terminar, cuando decida realmente amar,

haré un alto en el camino para pensar en ti.

Mañana, cuando nos alcance el tiempo y perdamos el orgullo, pensaremos en nosotros.

Mañana, si nos queda tiempo, perderemos la cordura y aprenderemos amarnos.

 

Jag

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Aprender… Amar…

¡Detente!, toma un respiro; está carrera infructuosa que pretendes continuar con tal de huirle al amor, no tiene sentido.

¡Detente!, toma un respiro; nada obtienes con blindar tu corazón a los sentimientos, terminarán haciendo daño.

Este juego arreglado para tu beneficio igual desgasta y no hay mérito en proteger a otros de tus pasiones; terminar cansado y solo. Al final has perdido.

La vida es la suma de todas tus batallas.

¿Para qué un corazón tan duro donde no nacen sentimientos?

 

Jag

Publicado en Poesía, Un poco de Fe

Gente

 

Yo también soy gente que protesta sin darse cuenta, con pasos firmes sin mirar a nadie, con rostros fuertes e imperturbables, que no dicen una palabra porque no saben la correcta.

Gente que se encierra en su mundo al salir de casa, que se blinda contra todo y todos, que se defiende de la calle o el trabajo porque los consume, porque corren por sus vidas en la selva de concreto.

Gente que protesta sin darse cuenta que somos miles en la misma causa, universos activos que se fruncen y lastiman cada mañana que abandonan el resguardo del hogar.

Gente que protesta con hombros cansados, con manos ásperas, con pies pesados… Con almas desprotegidas y pasivas que se esconden de la indiferencia del mundo.

Yo también soy gente que madruga para ganarle un segundo al tiempo, para dejar los hijos en el colegio, para correrle al transmilenio, para hacer la cena, para verme con ella, para hacer la vida y salir de la jaula.

Gente que protesta sin darse cuenta que cada noche corre presuroso a casa, al calor de los suyos, gente que viviendo su vida reprende al mundo que lo absorbe.

Jag