Publicado en Letras muertas, Poesía, Un poco de Fe

Juicio de Osiris

Oscila el hombre entre el vicio y la moral y su corazón entre la maldad y la bondad.

Dualidad creíble del que era barro y se cruzó con el aliento de vida, de aquel que pagó con desplantes los dones recibidos.

No pudo más que seguir la senda, que con sus pasos marcaba, y entregarse al mundo; como ínfima materia para ser contrapuesto ante la pluma de Maat y aspirar que su carga no le superara. 



¡Balanza de ojos vendados, que serpentea en el umbral de la justicia!

¡Que adjudica sus leyes a diestra y siniestra en un infinito ondular que inquieta nuestra mente!

¡Pináculo insoslayable que cierne al mundo de sus dones y pecados!

 …Hasta encontrar un fugaz punto de equilibrio, dividiendo al mundo entre cielo e infierno, entre pasado y futuro.


¡Balanza tasando al ras de los corazones y de los hombres!

 


¡Justa!

¡En virtud perfecta!

¡Juzgando por defecto o por exceso!

 …

¡Equidad incomprendida entre bien o mal!


Luz y sombra.

 

Jag

Publicado en Hijas, Poesía, Un poco de Fe

Hogar

Las risas y el llanto conquistaron cada espacio como un extenso prado que se funde en los cimientos dando vida al frio concreto. Las huellas crecieron desde sus torpes pasos hasta hacer camino en su propio sendero.

Cada espacio tiene un nombre.
Cada espacio cuenta una historia.
Cada espacio es un aliento para comenzar de nuevo.

Un hogar lo tiene todo, la felicidad por estar juntos, las manos que brindan apoyo, los hombros que consuelan, el tinto que disuade al cansancio y prolonga la compañía. Nada se parece a estar en casa.

Cada espacio tiene sueños.
Cada espacio cumple metas.

Cada espacio una semilla: Dos mujeres con talante que no han dejado de ser niñas. Un silencio que espera en el tiempo.  Una ausencia teñida en las paredes.

Jag

Publicado en Letras muertas, Poesía, Un poco de Fe

Ceremonias

Adquieren sentido un apretón de manos, el abrazo silencioso cuando no hay nada por decir y ese nudo en la garganta de frases sin sentido que prefiero callar.

Es de noche. Parece que siempre será así.

Una novena para recordarte en casa, una misa al mes para recordar tu partida, una misa cada año; como no lo fue en tus cumpleaños… Te veo más ahora que cuando, en vida, pospuse citas.

Y miro al cielo buscando tu brillo, una estrella que solté de mi mano. Y miro en mi vacío, el mismo dolor pero con más ausencia.

Hoy si tengo palabras arrumadas tras la puerta, junto a las maletas que son tu recuerdo. Nadie entiende mi pena, nunca entendí la ajena. Que dolor tan grande me dejó tu ausencia.

Mi vida ha cambiado como no lo creía, tal vez porque te llevaste los mejores momentos o porque me atormentan los que no vivimos.

Siempre quedan palabras sin nacer, visitas sin calendario, abrazos al vacío, teléfonos sonando sin quién responder.

Adquiere sentido el sabor amargo, el silencio de la casa, tu taza de café por servir, tu espacio en la mesa, la mirada fija en el vacío; esperando ver la estrella que se me escapó de las manos.

Jag

Publicado en Poesía, Un poco de Fe

A mis padres…

Entiendo el porqué de las arrugas en el rostro de mis viejos:

Porque se dedicaron a rezar cuando dejé de ser su hijo para convertirme en su amigo. Fui yo quien cambió el significado, ya que ellos nunca lo hicieron. Sabían de antemano que era el primer impulso de mis alas.

Las manos cansadas que ahora se juntan para oración, se prendieron en llamas por labrar mi destino, con caricias y castigos, con firmeza protegiéndome del mundo. Sus pasos ya recorrieron mi camino para asegurarse de librar tropiezos.

Ya entiendo la razón, por la cual, el afán de vivir mermó su marcha. Siempre me llevaron a cuestas a pesar de mi rebeldía. Se hicieron los sordos cuando me creí adulto y sin replicar mi ignorancia siguieron su vida como si nada, atentos a mis pasos, para consolar mis fracasos.

…Cuando preguntan por mis hijas y admiran su entereza, me doy cuenta que no he dado suficiente. Porque aún me sobra de la crianza que me brindaron mis padres.

Espero no se me haga tarde para terminar de comprenderlos. Ahora que devuelvo, escaso, sus atenciones descubro por qué vivir fue tan fácil: Ellos siempre fueron escudo y espada, sin esperar nada a cambio.

 

Jag

Publicado en Poesía, Un poco de Fe

Depredador.

Cielos de fuego, las nubes como brasas que no se apagan. Se apilan en las cumbres de la montañas pariendo el horizonte donde mi vista apenas alcanza. Llueve su fuego de rojo muerte, ceniza ardiente desciende en gotas cauterizando el mundo. Sinfonía estrepitosa que corroe la ladera en notas de fuego, humo y estruendo.

Valles de silencio solapados por las cenizas. Todo en ellos trasciende a miedo, espectros lánguidos de infinita sombra, como mancha sin límite más allá de los confines donde el fuego es ocre y el negro eterno. Hace ya muchas centurias que no me poso sobre esas tierras necrófagas, que hieden a extinto. Humus que devora lo poco que queda en pié.

El viento cesó su corriente después de los antiguos seres que habitaron este mundo y antes que los pútridos ríos secaran su cauce y desapareciera el mar. Aún erguidas entre el smog que las consume quedan sus ciudades, son desde aquí las sombras más extensas, con todo y su vaticinio de muerte. Monumentos inhumanos de una raza perversa que sucumbió tras destriparse a sí misma.

Ingrávido y sin rumbo, contemplo impotente las ruinas de la soberbia, tierra anegada que se detiene con cada giro. Quedan pocos como yo. El remanente de aquellos que escaparon de la miseria del mundo y encontraron en las nubes un nuevo hábitat. Los últimos de una raza que murió bajo su propia mano y ahora, que consumimos la totalidad del mundo, esperamos ansiosos las coordenadas de nuestro próximo destino.

Jag