Publicado en Letras muertas, Poesía, Un poco de Fe

Las visitas

Llegamos a la etapa de la vida que no nos dan, sino que nos quitan.
Ayin

Olvidamos el afán por salir corriendo cuando sonaba la campana para descanso y encontrarnos con nuestros amigos, o de hacer corrillo a la hora de la salida con el pretexto de acompañarnos a nuestras casas.

Olvidamos también las tediosas visitas a la casa de una tía que siempre lograba avergonzarnos sin motivo. Y los familiares que siempre aparecían armando paseos con más familia de la que podíamos contar, de quienes sólo sabíamos que se sorprendían por vernos crecer.

Nos acostumbramos a prometer visitas y mandar saludos, de igual manera cumplimos con traer saludos y no esperar visitas. Nos acostumbramos a vivir en casa y llamar de vez en cuando, el mundo se encargó de unirnos en lo virtual y separarnos en lo físico.

Ahora no esperamos visitas, ni queremos hacerlas. Nos acostumbramos a sentir temor cuando nos llaman, ya sea porque inviten a baby shower o a un velorio… Y allí, de nuevo, hacer promesas falsas y ver familia desconocida.

Siempre nos puede la falta de tiempo, el tedio de incomodar en casa ajena, el orgullo. No conformamos con extrañar a todo el mundo y sentirnos solos en casa esperando una visita que nunca haremos.

Jag

Anuncios
Publicado en Letras muertas, Poesía

Amor vehemente

Mi mente, crítica elocuente, busca de tus recuerdos una razón creíble para seguir perennes. Recuerdos que basan su existencia en mi manía de amarte, recuerdos con vida propia.

Flotan en el aire las palabras no dichas y las voces que debieron callar. Ausencias fingidas que velaron por nosotros, presencias efímeras que no enriquecieron en nada. Tus caricias sin respuesta, mis besos sin tu calor.


Amante incondicional que nunca te encontró defecto. Que halló entre sus ruinas cimiento para tus sueños, he hizo de tus castillos un reino aguerrido que encaró mil vientos.
Amante vehemente, mi razón de estar vivo. Soy ajeno a mi voluntad o mis lamentos, esta locura se vuelve en mi contra y soy prisionero de tu ausencia y tus recuerdos.

Ahora mi vida transcurre entorno tuyo. Reflejo perdido de mi ser que se ufana de tu existencia. Inconsciente de mis actos, fiel a tus preceptos.

Morir parece la única salida… Pudiera hacerlo y entregarme al sepulcro, pero vivo aferrado al ansia de tenerte, como mi mar de ensueño, como mi fe creciente.

…Se me va la vida entre la angustia de tu partida y dolor de perderte, aun sabiendo que no soy tu dueño.

…Morir quisiera, pero mi corazón parece eco lejano del latido tuyo.

Publicado en Poesía, Un poco de Fe

De lo normal y otros males.

Se ha vuelto costumbre llenarme de melancolía. Las cosas ahora se han vuelto normales, en virtud de mis desatinos, de los constantes tropiezos, me es difícil distinguir lo justo de lo erróneo… Y divago en ello buscando paz.

Y es que he dedicado mucho de mi esfuerzo en otras personas y otras cosas, me he dejado un poco al lado. Me he acostumbrado a esperar lo suficiente de la vida, sin exigirle ni exigirme; y aunque muchos me asumen exigente no veo en mí rasgos que lo aprueben.

Normal se ha vuelto invertir mi atención en otros quehaceres desgastándome, para llegar, en un círculo vicioso, de nuevo a esas tediosas jornadas de autocompasión, donde evalúo una vida sin compromisos, esperando rescatar un ápice de cordura para subsistir otra temporada conmigo.

Aprendí a guardarme mis cosas para no cansar a los demás con las mismas notas, aprendí a llorar en silencio, a asentir con la cabeza, encontré nuevos términos para disuadir la atención puesta en mí y concentrarla en otros.

Se ha vuelto normal juzgarme sin compasión, justificar mis acciones en procura de aceptación, buscando pertenecer a algo o alguien.

Se ha vuelto costumbre vivir con mis falsos temores.

Jag

Publicado en Premios

Blogger Recognition Award

Empieza el mes con gran alegría y viene en manos de José Ángel Ordiz…

https://jaordiz.wordpress.com

Viniendo de un escritor con grandes reconocimientos y novelas publicadas, lo menos que puedo hacer es quedar en deuda por este reconocimiento. Claro que sin dejar de agradecer por la sutileza de pasar por aquí y darle un visto bueno a mis escritos.

Como ya es costumbre debemos seguir ciertas reglas, no obligatorias, para darle vida a estos premios.

Si mis postulados se animan, bienvenidos sean.

¿Qué hacer?

  1. Escribir una entrada mostrando tu premio.
  2. Dar una pequeña explicación de cómo empezó tu blog.
  3. Dar dos consejos a nuevos blogueros.
  4. Agradecer a quien te haya nominado y dejar un enlace hacia su blog.
  5. Premiar 15 blogs y notificarles. Para que sigan rodando los reconocimientos.

 

1. He aquí la entrada.

2. Siempre he sido adicto a la lectura, venga de donde venga, y escribir se convirtió en una forma de canalizar esa lectura. Muchas de mis entradas tienen un destinatario en especial, mis hijas, pero otras tantas son divagaciones sobre temas que han tocado mi puerta.

3. Difícil dar consejos cuando sé que no los sigo. Creo que la buena lectura, los grupos literarios y lanzarse al ruedo son un buen principio.

Escribe una historia corta cada semana. Es totalmente imposible escribir 52 malas historias seguidas.

Ray Bradbury

4. Me reitero, muchas gracias don José. https://jaordiz.wordpress.com

5. Mis postulados son:

  1. http://nadienosentiende.com/
  2. https://nubenge.wordpress.com/
  3. https://smokersinairplanes.wordpress.com/
  4. https://fermincaballerobojart.wordpress.com/
  5. https://elesplindemelpomene.wordpress.com/
  6. http://estateunrato.net/
  7. https://penelopeamin.wordpress.com/
  8. https://perdriel27.wordpress.com/
  9. https://felicitasrebaqueblog.wordpress.com/
  10. https://theprincessofthelord.wordpress.com/
  11. https://lihembensayel.wordpress.com/
  12. https://melbag123.wordpress.com/
  13. https://bcnexpres.wordpress.com/
  14. http://elvagonzalezcastillo.com/
  15. https://almaspropias.wordpress.com/

Todos ellos y quienes faltaron por nombrar tienen mucho por decir. Los recomiendo.

Y para terminar…

Gracias por darle aire a mis alas.

Jag

Publicado en Cuento, Un poco de Fe

Lenta Agonía.

El cuarto era lo suficientemente oscuro como para dejar entrever sus lágrimas, sus manos apretando el rostro y su alma agonizante, melancólica, sola. El ambiente era bastante tenso, se respiraba el aliento amargo, se sentía la presión de la culpa, pero guardábamos silencio.

Fue un simple error del destino, una casualidad encontrarnos aquí, ellos cometieron nuestros mismos errores pero fueron juzgados diferente; ironía del destino que nos marca a vivir, unos con la culpa, otros con condena. Y aquella vez no entendieron que nuestro sufrimiento era igual, todos fuimos humillados como perros, ratas abandonadas que tan sólo daban asco.

Todos callamos, nos era imposible pensar, cruzar palabra alguna, cada uno en su espacio, el suficiente para no sentirnos solos; ellos siguen sentados pudriéndose en sí mismos.

En medio del silencio late el corazón, solo, angustiado. Late marcando el comienzo de su triste final, todos agachamos la cabeza fingiendo no escucharlo. Ese inmutable silencio, que va destruyendo nuestros sentidos, es un látigo empuñado por el verdugo que sonriendo nos enseña cuán injusto es todo.

Es nuestra condena menor en cuantía. ¿Cómo agradecer?, sí el temor que les consume desde el momento en que ingresaron es también el nuestro, ya lo habíamos sentido. Y pese a todo, no podemos consolarnos, porque las palabras sobran cuando los sentidos están saturados y la vida se ve frente a frente con la muerte.

De pronto entre el silencio se escapa una sonrisa angustiosa, falsa, nerviosa; no es más que el acto fallido del alma que agonizante recuerda su infancia. Mientras la sonrisa se pierde en el vacío, las miradas se cruzan buscando explicación y llegan a la mente antiguos recuerdos.

Ayer dijo sonriendo –el tiempo pasa y mañana compartiré con mi madre momentos dulces y agradables, ésta pesadilla habrá terminado–. Hoy guarda silencio, en un segundo terminan sus sueños, se derrumba todo. Somos muy fuertes para llorar y demasiado orgullosos para pedir consuelo.

Hay quien desde su llegada se encerró en sí mismo, sin moverse, sólo ha levantado el rostro para toser y despojar de sí éste humo azufrado que llena el ambiente.

Hoy somos once compartiendo este “moridero”, once jóvenes que en su corazón aún les juega un niño y en su alma la ternura. Todos separados en este mismo hueco con un corazón que llora la misma melodía con notas de muerte.

Son ellos tres, los que aniquilan su vida pagando sus errores, como todos aquí. Son la minoría, pero su sufrimiento es un manto que nos cobija a todos.

Nuestros ojos brillan con la brasa de un cigarrillo que se consume como nuestra existencia, quedando sólo basura que rueda entre la miseria de la noche.

… Y seguimos aquí sentados callando cualquier palabra, esperando que nos llegue el fatal momento donde rindamos cuentas y todo quede saldado.

Jag[i]

[i] Peche, Guzmán, Bayona. En especial ustedes, quienes compartieron un calabozo de la CP Ayacucho.
Sep./29/91. 23:45. Conan 1/1.