Publicado en Letras muertas, Poesía

Seductora

 

Amanece, después de tanta noche, amanece al fin. Después del cansancio y la lucha alguien cuerdo anhelaría el alba, pero yo la odio y la quiero porque me da y me arrebata.

El alba trae con su tenue luz, tu mirada clavada en el fondo de mi alma. Una sonrisa pícara que sella mis labios mientras te levantas para recoger tu cabello y dejar al descubierto tu busto perfecto y el vientre tibio que recorrí frenético.

Me atrapas entre tus piernas distantes una sábana y esperas que el sol matutino delinee tu figura. Ya sabes que me encanta. Sabes que me atormenta. Te deslizas por mi pecho recordando la noche y cierras los ojos para aislarme de tu goce.

No dejas que te toque, no me dejas hablarte.

Acortas la distancia con lentitud hasta herirme con tus erguidos pezones y suspirar junto a mi oído. Muerdes mi lóbulo y susurras –te espero pronto–. Te levantas coqueta camino del tocador y quedo en silencio por unos instantes.

Las noches contigo quise guardarlas para mí junto con mis sueños de lujuria, pero mi boca no puede callar tu amor y  lo repite para saber que no fue tan sólo una ilusión.

 

Jag

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Publicado en Poesía, Un poco de Fe

Dios que sana

Impones tu mano sobre mis males librando mi cuerpo de todo pecado. Dios que sana mis heridas. Dios que perdona.

Me das la noche para regocijarme en ti, para hablar conmigo y recargar mis fuerzas. Me das el día para gozar del mundo, para disfrutar en pleno tus dones.

Siento en el mundo el poder de tu voz y veo cómo el mundo se aparta de tu lado. Permite Señor que no sea mi caso y que otros encuentren de nuevo tu rastro.

Anida en mi alma la paz de tu encuentro y que mis actos sean tu vivo ejemplo.

Sana mi alma que se agota en el día y deja mi vida a tu designio.

Dios que sana y perdona, enseña mi alma a confiar en ti.

Jag

Publicado en Poesía, Un poco de Fe

Incertidumbre

 

¿Dónde está mi fe?

¿Dónde dejé el alma esa mañana que salí corriendo de mis culpas y me entregué al azar del camino?

¿Dónde está mi fe?

¿Por qué mi alma hoy se ha vuelto dura y siento ausencia de corazón?…

¿Por qué hoy ya no quedan vestigios de fe en lo recóndito de mí?…

 

Jag

Publicado en Un poco de Fe

El hombre del espejo

 

No se puede pretender cambiar a alguien, ni que lo cambien a uno, pero si dejamos el orgullo podemos empezar por cambiar nosotros mismos.

Sin presiones, adaptándonos, confiados en un mejor mañana. Conscientes de la importancia de estar juntos. Dejando a un lado el egoísmo y la competencia, construyendo un camino donde puedan pasar otros, al lado, en equidad.

Puede que no veamos el cambio, son las diferencias sutiles las que abren espacios y los detalles pequeños pesan más que elaboradas actitudes.

En un principio notaremos que el sacrificio parece en vano y desfallecer es el mejor atajo; cada día de buenos propósitos parece un lastre personal que nos arrastra, y a los nuestros, pero al final del día sentiremos como ese atrevimiento ha fortalecido nuestra alma.

Cada nuevo día será más llevadero porque sin darnos cuenta seremos muchos construyendo el mismo camino y el esfuerzo mancomunado hacía los mismos objetivos es una fuerza irrefrenable.

Cada día que mejoramos, así sea un poco, cambiamos nuestro mundo; pero mejor que eso, nuestro entorno, nuestras relaciones próximas. Cada día de esfuerzo nos hace mejores a los ojos de Dios.

Yo por mi parte pretendo cambiar poco a poco y cada día. No tengo afán en cambiar el mundo.

Jag

Publicado en Poesía, Un poco de Fe

A mi madre

 

 

“Es la muerte la enamorada que causa rubor a mis mejillas, con ansía de tenerla pronto y temor al tenerla cerca”

 

 

Fueron muchos los días que vi nacer y nunca de ellos me apropié, seguí expectante sin tomar la rienda, cómplice del fortuito destino que juega conmigo. Hoy me falta el aire y mi pulso no coordina lo que mi mente discierne.

Las palabras fluyen en desorden… nada es, todo parece. Y esta maldita opresión en el pecho… me recuerda que allí hubo algo antes. Y mis sentimientos, ni siquiera ellos son valientes para expresarse, se solapan unos a otros desvariando cada segundo… y aún creyendo qué realmente en mí todavía habiten. No sé si es el miedo, la ira, la duda, la tristeza, la rabia, la negación, la ¡de lo que sea!

Son muchas sensaciones las que fluyen por mi cuerpo y alma… contrariándome… no se que son pero sé que están, despertando mi piel a la inquietud, calcinando mi mente con palabras de fuego. Amarrándome el corazón a todo o nada…

Cuántas cosas te he dejado de brindar y cuántas penas grabe en tu mente, cómo quisiera que hoy no pesara mi alma y la culpa no apresara mi corazón y mi mente. Todo pasa ante mis ojos, espectadores inermes que hoy despiertan, se desenmarañan sentimientos dormidos. ¡Tanto que di de lo innecesario! y ¡tanto que me guardé!… cosas que por mi ceguera creí insignificantes… guardando sentimientos para mañana, ¡tonto porfiado de tener mañana!…

La vida se nos pasa aguardando buenos momentos, que pareciera no hubieran llegado; la vida nos recorre como el rio a la ribera y como él no repite su cauce dos veces la misma gota.  Y deja en claro que nunca es tarde para recibir todo lo que merecemos, ahora es el comienzo de la vida, ¿porqué esperar a su término para considerar lo bien o mal que la hemos vivido?, ¿porqué esperar las últimas horas para disfrutar de los placeres que hemos dejado a un lado?

 

Jag