Publicado en Poesía, Un poco de Fe

Eutanasia.

Toma mi cuello y asegúrate de dar suficientes vueltas a la soga, que no ceda el nudo. Arroja mi cuerpo con fuerza hasta que se desorbiten mis ojos y se amorate mi rostro, hasta que exhale mi último aliento.

Clava tu puñal por entre mi pecho, con fuerza empuja hasta que toques mi médula; que no sea estorbo la empuñadura, ni freno el crujir del hueso. Hondo hasta que no se repita latido.

No importa lo absurdo del método, ni la violencia, el fin último es callar este sufrimiento, despojar mi cuerpo del mal que lo ata, del tormento que surge de vivir con mis demonios, de prestar mis palabras como puñal para mi propio pellejo.

Deja mi cuerpo a merced de los carroñeros que esperan atentos y vendrán prontos a repartir mis despojos entre vituperios y compasiones… entre hurras y “de por dioses”. Codeándose por los mejores tajos, orgullosos de destriparme.

Callar una vida parece ser fácil y en esencia es sólo un suspiro. Un frágil vínculo que nos mantiene vivos.

Silenciarlo todo es el dilema, cada vida tiene otras aferradas a las que repartirás dolor.

Jag

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Autor:

Soy un pasajero más de este mundo de información, adicto a las palabras y a la búsqueda incesante de información. Un hobby que me convierte poco a poco en un bit más...

7 comentarios sobre “Eutanasia.

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