Publicado en Letras muertas, Un poco de Fe

Morir

El sol se abre espacio entre la niebla matutina haciendo con sus rayos centellas infinitas que bailan suavemente hasta despertar el día. La brisa del viento se encarga de las notas murmurando entre los árboles, silbando a ras de piso.

Aparto de mi rostro el rocío de la noche, mientras mi cuerpo tirita de frío. Aún siguen mis ojos fijos en la distancia, vieron pasar las estrellas y ahora se pierden en el azul infinito.

Morir nunca pudo haber sido tan bonito…

Queda en mi mano un poco de tu tibio y en mis labios rezagos de un beso. Un recuerdo lejano que se disuelve en la bruma mientras mi corazón se inunda de paz; mi alma ahora es parte de este mundo.

Todo es silencio mientras me das el último beso, soltando mi mano te apartas de mi lecho. Sin detener tus lágrimas ni el sollozo de tu alma. Cierras mis ojos privándome de ti.

Morir nunca fue tan sereno…

La paz se extiende por doquier, disipando la niebla, aclarando el sol; ya no hay frío, no existe dolor, ni siquiera tu ausencia es ausencia porque tu voz es mi viento.

Me quedo en un mundo que desconoce el tiempo, aguardando tu llegada. Seguro de todo sin temor a nada.

Morir es nacer de nuevo.

Jag.

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Autor:

Soy un pasajero más de este mundo de información, adicto a las palabras y a la búsqueda incesante de información. Un hobby que me convierte poco a poco en un bit más...

3 comentarios sobre “Morir

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