Publicado en Poesía

Entrañables

Recuerdo con nostalgia el día de tu partida y cada una de las palabras que no te dije. Solté tu mano y te dejé dar la espalda, dejé que tu partida se quedara con el tiempo.

Perdí de vista tus ojos y me quedé con su brillo y el eco de tu voz vibrando en mi pecho, guardé con ahínco cada recuerdo conservé tu tacto, tu gusto, tu olfato.

Sé que no tengo pretexto para hablarte ahora, nuestras vidas tomaron rumbos opuestos. Crecimos con el tiempo soportando la ausencia, hasta que ésta lo cubrió todo y así hoy somos como extraños.

No tenemos pretexto para tomarnos de la mano, pero cuando se cruzan nuestros ojos se rompe el silencio; laberinto de imágenes que nos transportan el tiempo, renace la alegría en nuestro pecho, se reinventan los sueños.

Ahora sabemos, aunque parezca incierto, qué la distancia que se interpuso entre nosotros guardó los mejores recuerdos, que nos preparó para un nuevo encuentro.

Ahora sabemos que no hicimos nada para olvidarnos.

Jag

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Autor:

Soy un pasajero más de este mundo de información, adicto a las palabras y a la búsqueda incesante de información. Un hobby que me convierte poco a poco en un bit más...

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